Brigitte Champetier de Ribes / El nuevo modelo del ADN



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Visualización del 2º chakra, las emociones y la creatividad

Adaptación de Claude IMBERT, La Nueva Sofrología. Ed. Desclée De Brouwer, 2002. Pp. 237, 238.

El sol de color naranja que está saliendo por el cielo difunde su luz en el espacio que te rodea. Y te puedes tumbar en el suelo, y puedes sentir debajo del ombligo la corola de esa flor naranja que se está abriendo. Y si quieres, inspiras ese color, expíralo, inspira el color naranja, expíralo en el tallo que devuelve el color a su bulbo, centro de energía de la flor, que está en la parte alta de tu sacro. Deja que esta flor respire al ritmo del universo.

 Siente inspiración, imaginación, entusiasmo, creatividad, confianza en ti, sensualidad. Y puedes sentir en tu cuerpo como se extienden la inspiración, imaginación, entusiasmo, siente dentro de ti la creatividad, confianza en ti, sensualidad. Transfórmate en esas cualidades que te da el color naranja. Observa cómo se sustituyen a esa desgana, falta de confianza y falta de amor por ti mismo.

Estás en la naturaleza en medio del agua, fuentes, cascadas, ríos, lagos, mar... centelleantes en la luz naranja del sol...

Y si quieres, entra en esa agua para beberla y bañarte. Llena tu cuerpo de energía, frota y da masajes a tu cuerpo y modela tu cuerpo ideal. Siente como el agua te anima, reaviva tu cuerpo, y notas como los líquidos corren dentro de ti hasta llenar tus células. Eres agua, y te fundes en ella. Eres pureza, fertilidad, vitalidad, fuerza creativa...

Llegas a la orilla de un río, y en una barca vas hacia su nacimiento. Disfruta del mundo que te rodea, de lo que ves, de lo que oyes, de lo que hueles, de lo que sientes en tu piel. Llegas cerca de una isla rodeada de una luz suave, es la isla de la creación. En medio de la isla se levanta el templo de la creatividad.

Puedes entrar, si quieres, en ese templo.

Cruzas varias salas: la sala de los colores, la sala de las volúmenes y de las formas, la sala de los sonidos y de la música, la sala de los aromas y de los perfumes, la sala de los sueños y ensueños...

Y si quieres, entras en esas salas, y te quedas en una, y si quieres empiezas a expresar lo que tienes dentro de ti, lo que eres, lo que sientes.

Tomate todo el tiempo que necesitas para esa creación, para sentir tu deseo, tu libertad, para ver qué forma tiene esa sensación, qué colores.

Y si quieres, al anochecer, dejas la isla, la noche te rodea, te ilumina la luz plateada de la luna, que se refleja suavemente en el río.

Ponte en armonía con esa luz. Siente como su fuerza, su energía despierta en ti la imaginación, la sensualidad, la vida. La luna deja entre tus manos su mensaje, una piedra de luna, que conservas dentro de tu cuerpo, en un lugar secreto de tu cuerpo.

Al final del viaje, desembarcas en la orilla de un inmenso bosque de árboles aromáticos, eliges uno, lo rodeas de tus brazos, te apoyas en él.

Y si quieres, encuentras al niño que fuiste.

Llegas a una catedral. Abre su puerta y deja que te inunde la luz naranja que filtra por sus vidrieras. Siente dentro de ti ese ser que nace y que quiere seguir su camino, hasta tu próxima catedral.