Nuestros guías
Cada uno estamos acompañado por varios protectores. Junto a nuestro guía, nos enseñan muy claramente el camino, aunque nunca nos obliguen; siempre podemos rechazar ese camino. Sin embargo, están siempre presentes.
Suelen ser, por un lado, los seres queridos que ya se han ido y, por otro lado, los ancestros, conocidos o no, que se han ido sanando por nosotros.
La constelación de los protectores permite ver si nos hemos abierto a su conducción, si estamos fluyendo con nuestro destino.
Se puede hacer uno solo, aunque lo recomendable es hacerlo entre dos.
Entre dos, el que decide empezar dice al otro: “tú eres mis protectores, y yo soy yo mismo”.
Dejamos actuar el movimiento unos 10 minutos.
La relación con los protectores puede estar bloqueada por:
- La presencia de un muerto que hace falta ver y despedir
- La persona está atrapada por una intrincación, está jalada hacia atrás, y necesita una constelación.
- El rechazo de la persona en ir hacia donde marcan los protectores.
Entonces según el caso habrá que constelar lo que nos atrapa o darnos tiempo para que actúe la toma de conciencia de nuestro rechazo.