Soy así como Dios lo desea
Revista Hellinger, Marzo 2008
Soy así como Dios lo desea
Participante:
Cuando una madre desea la muerte de su hijo, ¿es apropiado que el hijo se vaya donde ella aún? Quiero decir, con ese movimiento natural hacia ella, ¿o acaso se debe alejar?
Hellinger: Las madres son complejas, lo que significa que pueden tener varios deseos al mismo tiempo. A eso el hijo puede responder muy simplemente “ soy así como Dios lo desea”.
Al grupo: Las madres experimentan un increíble poder. El ser madre es una experiencia increíble. Ciertas madres interpretan aquel poder como siendo propio. Entonces expresan ese tipo de cosas, como si tuvieran poder no sólo sobre la vida sino también sobre la muerte. Las dejamos pues en presencia de las fuerzas mayores, dentro de sus límites.
Sólo el que está libre, siente compasión
Hellinger a una participante:
Cierra ahora los ojos y coloca lo ajeno, lo que pertenece a otro lugar, delante de ti, es decir las enfermedades, las penas, las preocupaciones y los miedos acerca de alguna persona. Coloca todo esto delante de ti, a cierta distancia y luego mira más allá de ello, hacia una luz lejana y hacia algo infinito. Quédate presa de esta luz, atraída por ella. Esta luz te atrae y atrae también en aquella dirección todo lo que has colocado delante de ti. Todo está aspirado lejos de ti, hacia aquel punto donde encuentra finalmente la tranquilidad. Y tú expiras, al fin.
¿Está bien así?
La participante se queda un poco indecisa.
Hellinger: Te digo algo más. Sólo el que está libre siente compasión. El nivel del espíritu Lo que hacemos aquí es la enseñanza del espíritu. Nos vamos a otro nivel. Y ahí es bonito, hermoso. No hay más metas ni miedos, ninguna ganancia, ninguna pérdida. Todo está presente simultáneamente, en un movimiento que nunca se detiene, pase lo que pase.