Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes



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Estimados amigos, quiero compartir una constelación que realizamos a petición de una amiga china sobre el coronavirus.

Precisamos recordar que un virus es el transmisor de una enfermedad de resolución. Resolución de un conflicto biológico.

Las epidemias se transmiten a todos los que han vivido en los meses anteriores la resolución de un conflicto biológico parecido.

Aquí la constelación mostró que el conflicto biológico era: miedo, vergüenza y culpa por la eliminación de los bebés y fetos, en especial de las niñas, miedo al embarazo de las madres y a su posible muerte por aborto. La política china de un solo hijo por familia se ha suavizado, provocando la superación de estos miedos y culpas.

En la descripción de lo esencial de esta constelación omitiré las palabras “representante de”.

Constelación:

El coronavirus empezó dando vueltas mirando el suelo. Mostraba que estaba pagando por una culpa colectiva. Surgieron muchos fetos y mujeres embarazadas muertas, muchos secretos. El suelo estaba totalmente cubierto de cadáveres.

Estaban los afectados, de pie, mirando a los muertos. Algunos se desplomaron.

Alguien representaba a los no afectados. No quería ver a esos muertos y estaba doblado por dolores y malestares, atrapado con otros muertos.

El virus y otros representantes mostraban miedo, vergüenza y culpa; mucha vergüenza.

Hasta que los asistentes fueran diciendo a los muertos frases como:

“Veo vuestro dolor, veo el miedo a morir, veo la vergüenza de lo que pasó, veo lo insoportable.”

“Todos pertenecéis. Las niñas también. Os amo.”

“Todo ha terminado.”

“El virus comentó que miraba mucho a una niña muerta.”

Conforme se daban las frases, los muertos cerraron lentamente los ojos, los vivos les seguían mirando con paz; luego varios se fueron hacia la vida y el virus se fue alejando.

El holograma del coronavirus se separó del virus y se fue a la vida, mirando a los muertos desde la vida, llorando desconsoladamente.

El Campo Fuente estaba unido a ese campo de dolor. Poco a poco se fue hacia la vida. Sus palabras fueron que “todo fue necesario, no sólo para China. Sus brazos abiertos se extendían más allá, más allá del mundo entero, se extendían al cosmos. Esto alcanzaba a todo el cosmos”.

Seguimos al servicio,

Brigitte