Revista Hellinger - Hellinger® Sciencia

 

 

Junio 2007

 

Ayuda a los niños

         Hijos con un destino cargado

 

Hombre y Mujer

         La fidelidad

         La presencia de los muertos

         Crecer en un destino común

         La tolerancia

         Nos necesitamos mutuamente

         Lo nuevo

         La relación de a dos como relación de grupo

         Vivir con nuestras limitaciones

 

Temas de actualidad

         Cómo lograr el amor y la vida juntos Conferencia en Zurich- Marzo 2006

 

Sabiduría del caminante

         El recogimiento

         El silencio

          

Las bases

         Las distintas consciencias

 

 

 

 

Ayuda a los niños

 

Hijos con un destino cargado

 

Numerosos ninos y jóvenes viven un destino cargado, sobre todo los que se encuentran en orfanatos. A veces han perdido a sus padres, o han sido abandonados. No tenian su lugar en el hogar familiar, cual sea el motivo por ello. Destinos de esta indole cargan mucho a un nino o un joven. Algunos se las arreglan bastante bien, otros padecen mucho. Con frecuencia se vuelve dificil por el motivo que nos fijamos solo en lo que está cerca. Puede que el nino esté mirando solamente a su padre y a su madre, que tal vez ni conoce. Talv ez esté enfadado con ellos, los eche de menos, esté triste o incluso desesperado. Si queda fijado en lo que está cerca, en su relacion con estos padres, se encuentra en un callejon sin salida. Es preciso entonces ampliar la vista y esto es algo posible.

 

Por otra parte, este n´ño ha recibido la vida de estos padres precisamente. No existen otros padres para él. Por lo tanto, ellos son lo mejor para él, los unicos posibles y, consecuentemente, los únicos idóneos.

 

Con todo ¿de donde viene la vida que estos padres han transmitido? La han recibido de sus propios padres, que la han recibido de sus padres etc...La vida viene de muy lejos. ¿Cuan lejos? No lo sabemos. El principio de la vida se pierde en algo oculto. Sin embargo, la vida que fluye a través de tantas generaciones es siempre la misma.  En este sentido, no importa mucho como eran los padres. Con respecto a la transmision de la vida, todos los padres son iguales. No existen padres mejores o peores. Sólo existen padres.

 

Entonces, cuando un nino con un destino pesado consigue mirar más allá de sus padres, hacia las muchas generaciones anteriores y hacia el origen de la vida, y cuando toma la vida que viene  a través de tantas generaciones, fluyendo hasta él, se le abre el corazon.  Sabe entonces que su vida no depende solo de sus padres. Se siente vinculado con algo mayor y recibe una fuerza correspondiente.

Sin embargo, en función de los padres que uno tiene, uno está limitado, por un lado, pero por otro se recibe de ellos posibilidades y capacidades determinadas. Un destino dificil y cargado adquiere de esta manera más grandeza que un destino fácil.

 

Les contaré una historia. Trabaje en Londres con una mujer que padecía poliomielitis. Estaba en silla de ruedas, acompañada por su querido marido que la cuidaba muy bien. Le pregunte: « habéis, tú y tus padres, agradecido por lo bien que te ha ido? ». « No » dijo ella. Le dije entonces: »Ahora lo puedes hacer ». Se pudo ver como lo hizo interiormente y lo bueno que fue para ella. Luego le pedí que se imaginara algo. Primero, imaginarse una vida como cualquier otra mujer. Y después, ver como era la suya propia. Y le pregunté: « Cuál de los dos destinos es más grande, el tuyo o el de la otra mujer? » Se echó a llorar. Después de una intensa lucha interior contestó:  « el mío ». Había sentido la gran fuerza detrás de su destino.

 

Asi lo puede ver cualquiera que tenga un destino particular. Cuando lo logra aceptar y aprovechar en toda su particularidad, recibe de él una hermosa fuerza.

 

 

 

Hombre y mujer

 

 

La fidelidad

 

 Existe frecuentemente en una pareja el concepto de que la pareja debe mantenerse junta. Yo no cultivo este concepto. En la medida en que observo como los individuos están vinculados a la diversidad y al mismo tiempo viven una vocación propia, se me hace claro que a veces la relación de pareja hace obstrucción al crecimiento personal y que entonces es preciso renunciar a ella por fidelidad a uno mismo. Sí, esto se da.

 

Suelo pedir a los miembros de la pareja que digan interiormente una frase. El hombre la dice internamente a la mujer y la mujer la dice al hombre. Esta frase es:”Te quiero y quiero lo que te guía y lo que me guía tal y como nos guía.” Aquí acaba la necesidad de control sobre el otro y también el temor a ser acaparado. Porque ambos miran entonces más allá de la pareja y ven algo mayor.

  

La presencia de los muertos

 

 Vemos con frecuencia que los muertos están aquí y que actúan en nuestro presente. Actúan dentro de la pareja también, cuando algo particular ha acontecido en el pasado.

 

 Es frecuente que la muerte, siendo un proceso, quede sin acabar. En aquella constelación se desveló que al soldado americano que tu padre mató le falta algo para encontrar sosiego. Le falta el respeto hacia su destino y falta la mirada compasiva hacia él y sus padres. El representante de tu padre lo ha mostrado con gran profundidad. No asombra que tu padre se escape en el alcohol. Porque él no ha hecho lo debido.

 

¡Pero que profundidad se ha dado a ver aquí!

 

De repente fueron ambos (el padre y su víctima) atraídos el uno hacia el otro por una gran fuerza, con un respeto y un amor particularmente profundos. A partir de allí el camino está libre para el futuro. Así como lo hemos visto, estaba tu padre atraído por la muerte hacia el soldado americano que él había matado. Quería estar con él. Te atrae también en la misma dirección, para morir en su lugar, porque lo amas. Sientes su pena. Tu pena es su pena, lo pudimos ver aquí. Después de la reconciliación entre ellos, tu pena puede ceder, porque tu pena y la suya van a la par.

  

Crecer en un destino común

 

 Lo que vemos aquí es que más allá del amor entre hombre y mujer actúan aún otras fuerzas.

 

Cuando el hombre encuentra a la mujer, ella se transforma en su destino y él en el destino de ella. Literalmente, la familia de origen de la mujer se vuelve destino para la familia de origen  del hombre. Aparece una red densa de enlaces en la cual los individuos están atados. Porque tienen un destino común. El hombre comparte la carga del destino de la mujer y la mujer comparte la carga del destino del hombre.

 

También se da que el destino del uno se opone al desarrollo y a la vocación del otro, de forma que uno se tiene que separar. Sólo cuando ambos crecen en un mismo destino, es benéfico para los dos. Pero cuando uno es obligado a hacerse cargo del destino del otro, se ve impedido en su propio crecimiento. Entonces tiene que alejarse, por fidelidad a su propio camino. El otro no tiene derecho a retenerle.

  

La tolerancia

 

¿Cómo lograr una buena pareja? Cuando uno se aleja un poco de la moral. Yo aconsejo a las parejas un regalo mutuo que es tolerarle al otro por lo menos diez pecados. Cuando surge uno, pues borrarlo de la lista. Quedan aún nueve. ¿Observan cuanto más profunda se siente la relación? Así son los seres humanos. Estos pequeños pecados les hacen simpáticos.

 

 Nos necesitamos mutuamente

 

¿Quién en la pareja necesita menos al otro? Es una pregunta importante. La relación de pareja se logra cuando ambos se necesitan. Esto se opone a la idea moderna de autonomía y al “cada uno hace su vida y lo puede bien”, pero somos humanos porque nos necesitamos mutuamente. Somos humanos en la medida en que nos necesitamos- y lo podemos reconocer. Aquí acaba la libertad y empieza la felicidad.

  

Lo nuevo

 

 A lo largo de los años me ha venido una intuición importante acerca del matrimonio. Un sólo matrimonio es insuficiente. Tiene que repetirse. Desde el principio, con enamoramiento, noviazgo y boda. Pero suele lograrse sólo cuando el primer matrimonio se ha terminado. En lo concreto quiere decir: uno no vuelve a empezar con lo pasado. Ni siquiera en el pensamiento. Nada es más aburrido que pensamientos obsoletos.

 

Algo más quiero decir acerca de la desilusión en la pareja. ¿Cuál es la decepción mayor en una pareja? Que el otro no sea igual que la propia madre. Esta es la mayor desilusión.

Pero la pareja es- y mejor.

  

La relación de pareja como relación de grupo

 

 La relación de a dos no existe. ¿Habéis visto alguna vez una relación de a dos? No existe. Es una ilusión. En cada ser humano nos encontramos con muchos seres humanos. En el pasado dije de manera distraída: cada uno es un grupo. En la relación de pareja pues, se trata de una relación de grupo, de la relación entre dos grupos, dos grupos potentes. Uno de los grupos está al servicio del otro. Cada grupo se busca otro grupo, para poner en orden algo propio. A veces se logra.

 

 

Vivir con nuestras limitaciones

 

Nuestro tiempo de vida es, obviamente, preestablecido. Nadie puede alargar el que le es otorgado. Tampoco lo puede acortar.

 

Cuando alguien se preocupa por otro, por ejemplo por una pareja, se puede imaginar simplemente, a modo de imagen interior: ¿Cuánto tiempo le queda? Cuando alguien está enfermo, incluso si es un niño, uno se puede imaginar: ¿Cuánto tiempo de vida tiene por delante aún? Entonces surge una sensación particular al respecto. A veces, el tiempo que queda es corto. Sin embargo, no se debe emprender nada. No tenemos el poder de cambiar el destino del otro. En cambio podemos inclinarnos ante el tiempo corto, igual que para nosotros. No ayuda resistirse. Asentamos a nuestro tiempo limitado.

 

A veces existe la ilusión de que el tiempo es limitado, sin que sea así. Entonces  nos esperan sorpresas. Alguien vive más de lo que se esperaba. Es bonito cuando se da esto. Para nosotros se trata en realidad de una actitud interior. Al conseguir abstenernos de inmiscuirnos en el destino de una pareja nuestra, ganamos en fuerza y quedamos centrados.

 

Puede que alguno haya cargado con una culpa. Esta culpa tiene consecuencias. La consecuencia de la culpa puede ser una separación. Está determinada por la culpa. Las consecuencias son parte de la culpa. No podemos interferir para ahorrarle a uno las consecuencias de su culpa ni debemos cargar con ellas, como lo hacen  a veces las parejas.

 

He observado lo siguiente: cuando una persona cree que debe morir, su pareja le dice “muero en tu lugar”. Para el que quiere morir, esto representa por una parte un alivio y por otra una carga. Naturalmente, estos movimientos están vinculados con algo mayor. Aquí sólo hablo de lo aparente. Cuando insistimos en exigirle a alguien que asuma las consecuencias de su culpa, por ejemplo su culpa hacia nosotros o cuando nos proponemos asumir las consecuencias de nuestra culpa hacia él, tal como él lo hace, entonces aflora un sosiego en la relación y ésta se alza a un nivel superior. Exige una renuncia a la vez que la penetra algo del espíritu, que antes no estaba. Porque el espíritu es imparcial frente a todo. Entramos entonces en un movimiento con el espíritu creador. Él está dedicado a todo de modo igual y libre de todo también. Es una faz del amor que se brinda a todo sin estar encadenado.

 

 

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Temas de actualidad

 

Cómo lograr el amor y la vida juntos

Conferencia en Zurich- Marzo 2006

 

Me alegra estar aquí. Me han dicho que mi tema iba a ser: cómo lograr el amor y la vida juntos. Habéis oído otra cosa? Yo vine aquí con el proyecto de hablar sobre cómo actúa el destino. Pero me dijeron que solo era un titulo de principio. Cambio de dirección pues, para "cómo lograr el amor y la vida juntos ".

 

El amor muy fuerte, a veces, acaba en la muerte. Mucho amor es en cierta forma amor ciego, cuando lleva a la muerte en vez de servir la vida. Lo observamos a menudo en niños que, al ver que su madre o su padre quieren morir, dicen interiormente: " lo hago en tu lugar ". Este amor lleva a la muerte.

 

La anorexia

 

Lo vemos también en la anorexia. La anoréxica dice en su corazón: "yo desaparezco en tu lugar ".  ¿A quien lo dice? He observado que por lo general lo dicen a su padre. Se oyen muchas explicaciones acerca de la anorexia, explicaciones que con frecuencia dañan a las que la sufren. Porque estas explicaciones no permiten discernir ese fuerte amor. Cuando este amor sale a la luz- durante las constelaciones esto se hace claro- entonces la anoréxica se reconoce bien como alguien que siente amor. Pero un amor que lleva a la muerte.

 

Imaginad ahora que este amor se hace visible. Un padre me vino a ver diciendo: "Mi hija es anoréxica ". Le explique lo que actúa por lo general detrás de la anorexia. Se sintió muy impactado. Esto cambio su vida hasta el punto que pudo decir: " Me quedo ". A su hija también le pudo decir: "Me quedo ". Era un señor muy especial. Un día en la mesa le repitió " incidentalmente " lo que yo le había comentado de la anorexia. Ella contesto: " Donde esté no iré nunca.  ¿cómo puede decir semejante cosa? ". El padre no pronuncio una sola palabra mas. A los nueve meses ella pregunto: "  ¿Dime, puedo ver a aquel hombre? " El padre saco de su bolsillo un papel con los horarios de talleres y se lo dio. Lo había conservado todo este tiempo con él. Había esperado hasta que en el alma de su hija algo cambiara.

 

Cuando este secreto sale a la luz pues, todos pueden situarse de otra forma en su amor: la hija y el padre también. Por lo general se ve que en estas situaciones el padre ha dicho en su niñez a alguien de su familia: " yo en tu lugar ". Esto puede atravesar varias generaciones. Al saber esto, se puede dar al amor el espacio necesario para que asiente a la vida tal como es. Ahora tienen una idea de lo que se va a tratar esta noche cuando digo: cómo lograr el amor y la vida juntos.

 

Me vienen a veces intuiciones muy notables. No precisáis creer en nada, estas intuiciones surgen todas de la observación y de la experiencia. Si digo algo provocador a raíz de ellas, comprobadlo también con vuestra experiencia y vuestra observación.

 

Amar y ser amado

 

Una de mis intuiciones es: cuando dos personas se enamoran hasta por encima de las orejas y no perciben nada mas, es que quieren morir. Solo cuando el amor esta orientado hacia la muerte, se puede estar tan perdidamente enamorado. Gracias a Dios esto termina al cabo de un tiempo y cada uno empieza a ver la pareja con otros ojos, es decir, tal como es. Entonces empieza el amor que sirve la vida.

 

Existe un hermoso ejemplo para ilustrar el amor que lleva a la muerte: la opera de Tristan e Isolda, de Ricardo Wagner. Esta obra es sumamente profunda. ¿Podéis imaginaros que Isolda haya cocinado para su Tristan? ¿O que hubieran tenido hijos? Es impensable. Su amor solo podía acabar con la muerte. Para nosotros lo que nos llama aquí, es el amor que sirve la vida. Es un amor muy corriente.  ¿Que significa corriente? Pues, se refiere a lo que esta y se queda por la tierra, lo que lleva la vida hacia delante y la mantiene viva. Esto es corriente. Lo extraordinario no dura.  ¿Por que? Lo extraordinario tiende a volverse rápidamente corriente. Por ejemplo, cuando los enamorados empiezan a sentir hambre o la necesidad de ir al baño o cuando tienen frió o están cansados. Allí es cuando se vuelven personas corrientes. Cuando se vuelven humanos.

 

Hombre y mujer

 

Empezaré con el amor entre hombre y mujer porque es el fundamento obvio para todo lo que sigue y a partir de ello podemos hacer una lectura de la esencia del amor entre padres e hijos así como en otra relaciones.

 

Tengo una larga experiencia en cuestiones de amor y de vida. Anteriormente he estudiado mucho. He leído por ej. las obras completas de Freud por detrás y por delante. Es hermoso leerlo. Tuvo profundas intuiciones. Al cabo de todo mi estudio, la esencia del amor se ha reducido para mi a tres palabras. ¿Os las digo?

 

La primera palabra que el hombre dice a la mujer y que la mujer dice al hombre es " sí ".Digo sí a lo que eres, tal como eres. Así te quiero y así estás bien para mi. Cuando ambos se lo han dicho mutuamente, ¿cómo les va? ¿cómo les va el amor? ¿qué futuro tiene este amor?

 

A esto tienen que añadir algo mas: " Digo sí a tu madre, a tu padre y a tu familia y -esto es particularmente difícil ya volveré a hablar de esto luego- "digo sí a tu destino ". ¿Os fijáis en la fuerza que hay detrás? Esto es amor. Ypuede moverse hacia delante.

 

Existe una segunda palabra- en total son tres. Después del sí, se dicen mutuamente una segunda palabra: "Por favor". ¿Que acontece con esta palabra? ¿Que le pasa al hombre cuando la mujer le dice por favor? ¿Y que le pasa a la mujer cuando el hombre le dice por favor? Pues, se vuelven personas corrientes. Demuestran que necesitan algo y que el otro puede responder a esta necesidad. Con la palabra Sí y con la palabra Por favor se dan mutuamente de buenas ganas lo que cada uno necesita. Lo que a cada uno le importa.

 

Para aclararlo aun mejor, podéis comparar esto con lo que pasa cuando el uno dice al otro: "Ámame mas". ¿Percibis la diferencia? Aquí el por favor acaba al tiempo que el amor termina. Lo comentaré mas adelante.

 

Esto era la segunda palabra.

 

Hablemos de la tercera: "Gracias". Es muy fácil decirlo. ¡Cuantas veces al día se puede decir! ¿Y cuál es la expresión mas bella del agradecimiento? Lo más hermoso, la coronación del amor es poder decir al otro: "Me alegro de que existas". Al despertar por la mañana el hombre mira a su mujer y le dice: "Me alegro de que existas". Y ella le mira y le dice: "Me alegro de que existas". ¿Cómo comienza un día así? La alegría es la coronación del amor.

 

Lo que precede a este amor

 

Claro, no es tan sencillo. Algo tiene que preparar a este amor que resulta de un dar y un tomar entre el hombre y la mujer. Pero algunos no pueden dar. ¿Por qué? Porque no han sabido tomar en el pasado, no han sabido tomar de su madre ni de su padre.

 

El amor del hijo hacia sus padres se construye también sobre tres palabras: son las mismas que en la relación de pareja pero con otro orden. La primera es: gracias. Haremos un ejercicio juntos para practicar este tomar de lo que el padre y la madre nos han dado. Cerrad los ojos.

 

Meditación: tomar al padre y a la madre así como nos son ofrecidos

 

A veces decimos MI madre, MI padre. ¿Será que nos pertenecen el uno y el otro? ¿O será que nos son brindados ambos? ¿De parte de quien? De parte de Dios, sea cual sea la realidad que percibimos detrás de esta palabra. La vida surge de un movimiento de creación que impulsa todo lo que se mueve y lo mantiene en movimiento. Todo. Nada puede ser sustraído a ello. Este movimiento esta dedicado a todo lo que él impulsa y de la mejor manera. Ningún otro movimiento puede oponerse a él. Cada uno de nosotros tal como es y nuestros padres tal como son, nos vemos movidos por este movimiento de creación y ellos nos son brindados por él también.

 

Ahora, imaginemos- hace poco hice este ejercicio para mi- ofrezco este movimiento a mi madre ofrezco este movimiento a mi padre ofrezco este movimiento a mis antepasados. ¿Qué percibo entonces cuando miro a mi madre y a mi padre? Los percibo en armonía con este movimiento y percibo también que ellos me son dados por este movimiento, tales como son.

 

Si ahora digo gracias a mi madre y a mi padre, ¿a quien se dirige este " gracias "? Se dirige hacia mucho mas allá de ellos. Con este gracias me lleno de reverencia. De repente se me hace muy claro lo que me ha venido de mis padres, todo lo que me ha venido de ellos me es ofrecido por este movimiento. Cuando lo tomo así, me encuentro yo mismo en armonía con este movimiento. Entonces puedo consentir en ello tal como me mueve y tal como soy. Entonces nada se interpone en el camino del tomar, nada mas.

 

Ahora, abramos nuestro corazón al máximo, abramos los brazos y digamos a nuestros padres y a esta fuerza grande "Sí, lo tomo todo con gratitud. Todo ".

 

La incompletud

 

Claro, conozco todas las objeciones que existen frente a este tomar de los padres. Yo mismo las he tenido durante mucho tiempo. Existen por ej. en nuestra cultura las mas insospechadas ideas acerca de cómo tendrían que ser los padres. Perfectos claro, ¡perfectos de un modo que sólo puedo inclinar la cabeza! Las expectativas de algunos con respecto a los padres, las exigencias que les plantean son inauditas! Tienen la creencia de que la madre debe ser igual a Dios. Si, exactamente como Dios. !Cuidado si no lo es, se lo reprocharan! Pero si seguimos el hilo de nuestra meditación, entonces ¿a quien dirigimos en realidad los reproches? ¡A Dios, claro! En el reproche esta implícita la exigencia que hace de Dios nuestro servidor. La exigencia hacia los padres es idéntica. Con ella los hacemos implícitamente nuestros servidores. !Desgraciados si no son así como lo exigimos!

¿No os parece esto monstruoso, si nos paramos a pensarlo?

 

Pensamientos sobre Dios

 

He reflexionado una y otra vez acerca de Dios. Incluso he escrito un libro sobre el tema: Pensamientos divinos. Basándome en mis observaciones.

 

Tenemos una creencia: Dios tiene que ser perfecto o Dios es perfecto. Pero si observamos este movimiento creador que lo mantiene todo en movimiento,  ¿se ve perfecto o imperfecto? Es una pregunta muy sencilla. Muy concreta. Me pregunto porque no nos planteamos este tipo de pregunta, que, sin embargo, están en nuestras manos. Todo lo creador, cada movimiento creador es incompleto, ¡por supuesto! Su virtud creadora solo se manifiesta cuando lo que ha creado es imperfecto. La fuerza creadora presupone lo imperfecto. Si fuera perfecto, el movimiento creador se detendría.

 

Lo que lleva hacia adelante, lo que permite un crecimiento es lo imperfecto, lo inacabado por supuesto.  ¿Entonces, con que motivo tendrían que ser perfectos mi madre y mi padre?

 

Las resistencias

 

Hay algo mas en relación con esto y vale la pena mencionarlo. Nuestras imágenes de los padres buenos hacen resaltar sobre todo que ellos dan, dan, dan, dan. Todo lo que necesitamos, todo lo que deseamos, nos lo tienen que dar, dar, dar, dar.

 

Imaginad que existen en la realidad padres y niños semejantes. ¿Os parece que niños así están aptos para sobrevivir? ¿Os parece que están a la altura de la vida? Semejantes niños carecen de lo vital para crecer.

 

El crecimiento necesita dos cosas: alimento y resistencia. Todo crecimiento existe en función de la resistencia que encuentra. Somos lo que somos gracias a la resistencia. Todos vosotros, sentados aquí, sois aptos para la vida, de lo contrario no estaríais aquí. Todos vosotros sentados aquí habéis crecido gracias a las resistencias, a menudo grandes resistencias. Todas las personas que han realizado algo grande vienen de familias difíciles, con destinos a menudo cargados. Así es, el crecimiento precisa de resistencia.

 

¿Hemos crecido de verdad? ¿O seguimos con exigencias secretas acerca de nuestra madre y de nuestro padre? En caso afirmativo, ¿cómo seguimos? ¿cómo lograremos el amor con la madre y el padre? ¿cómo lograremos el amor hacia nosotros mismos? Pues, cuando tomemos con amor, todo tal como fue, en nuestro corazón. Lo tomamos en nuestro corazón como un incentivo, como una hermosa oportunidad de volvernos autónomos y de crecer.

 

Meditación: acoger lo difícil

 

Cerremos otra vez los ojos. Nos trasladamos a nuestra infancia y miramos hacia todo lo que fue difícil. Miramos lo que fue doloroso, lo que nos causo angustia o rabia o desesperación. Y le decimos a esto: "Sí, me perteneces. Ahora te doy un lugar en mi corazón. Gracias a ti he crecido. Si aun algo falta, lo recupero ahora. Te tomo con amor. Te tomo de mi madre con amor. Te tomo de mi padre con amor. Todo lo que fue lo tengo ahora en mi corazón y siento su fuerza".

 

Esta es la segunda palabra a nuestros padres. Después del gracias, el Sí. Es también la segunda palabra a esta fuerza que lo mueve todo. Sí, a todo lo que ya ha movido. Sí, a todo lo que ya fue y que ahora se me ofrece.

 

El amor entre hombre y mujer

 

Volvamos al amor entre hombre y mujer. Visualizad que habéis tomado todo de vuestra madre. Repasad mentalmente todo lo que os ha brindado. Ella no ha hecho mas que pensar en vosotros durante muchos años. ¿No os parece increíble? ¿Sabéis de algo mas grande? Los que sois padres, sabéis bien lo que es pensar constantemente en los hijos y preguntarse:  ¿qué necesitan, cómo ayudarles, cómo estimularles?

 

De la misma manera, visualicemos a nuestro padre. Cuando acogemos todo esto dentro de nosotros, ¿qué sentimos? ¿Lo podemos guardar todo para nosotros? ¿Podemos abarcar tanto en nosotros? No, no va. Esto rebosa. ¿Sobre quien? Sobre nuestra pareja.

 

En realidad, el amor a la madre, el vínculo a la madre y el amor al padre, el vinculo al padre son los requisitos para lograr el amor entre hombre y mujer.

 

A la inversa, cuando el amor a la madre y al padre no es logrado, la persona espera recibir de su pareja lo que no ha podido tomar de su madre y de su padre. Es cuando coloca a la pareja al lado de Dios y espera de ella lo que espera de Dios. Este amor fracasa.

 

Leyes fundamentales de la vida y del amor

 

Creo haber aclarado lo que significa el amor y cómo se lo logra junto con la vida.¿Queréis oír más al propósito? Bueno, diré algo mas acerca del tema " cómo lograr la vida y el amor juntos ". En realidad hay algo mas que decir, algo secreto del cual no he hablado aun.

 

En las constelaciones surge a la luz una dinámica digna de reparo. Agrego algo para los que tal vez aun saben poco sobre ello. Durante las constelaciones unos representantes toman el lugar de los miembros de la familia, a veces solamente uno o dos. En cuanto se los coloca en el espacio, se ven cogidos de manera irresistible por un movimiento del cual ignoran todo, de donde viene y lo que significa. De modo repentino surge a la luz algo de aquella familia.

 

Uno de los conocimientos esenciales de las constelaciones se refiere a la existencia de una instancia oculta en el alma. La llamo la consciencia familiar o alma familiar. Es una fuerza potente que impone dos leyes fundamentales de la vida y del amor, de manera absoluta.

 

La primera ley que se aplica es: cada uno que forma parte, cada miembro de la familia tiene un derecho idéntico de pertenencia. Ante esta instancia, todos son iguales. Todos tienen el mismo derecho de pertenecer. Sin embargo, en numerosas familias, algún miembro esta excluido. Esto es muy visible en caso de aborto voluntario o en caso de abandono de niño. O cuando se hacen reproches morales, amenazando de exclusión a un miembro, como en el caso de criminales. En aquel momento algo se desordena en el alma familiar.

 

Intrincaciones

 

Bajo la presión de este alma familiar, de esta consciencia – o sea, un aspecto de la consciencia, una consciencia inconsciente, una consciencia arcaica – en el futuro, una persona de esta misma familia representará al excluido sin siquiera estar consciente de ello. Ésta en realidad atrapado en el destino de otro miembro de la familia. Esto es uno de los conocimientos esenciales en el marco de las constelaciones, el conocimiento de lo que es una intrincación y cómo se produce.

 

¿Cómo detectar en uno la intrincación? Cuando la persona representando a un excluido, por ej., decide exilarse. No se siente pertenecer. O cuando la persona se enferma por representar a un enfermo excluido.

 

Existen intrincaciones que se remontan a muy lejos. Uno de los conocimientos muy importantes que se me hizo claro y que poco a poco toma pie a pesar de las resistencias, es que en casos de esquizofrenia, ha habido en generaciones anteriores un crimen dentro de la familia, es decir que un miembro mata a otro miembro familiar. Son a menudo crímenes pasionales, dentro de una pareja. Sí, esto se da.

 

En la mayoría de los casos no quedan recuerdos del evento. Gracias a la constelación, se puede descubrir en que generación tuvo lugar el crimen. Se le pide al cliente por ej. dar unos pasos, muy despacio, uno tras el otro. Cada paso vale para una generación. Con solo observar al cliente, podemos ver en qué generación aconteció el evento. La consciencia familiar lo conserva todo en la memoria, incluso cuando lo hemos olvidado. La fuerza de semejante evento del pasado sigue actuando dentro del alma familiar. Bajo su influencia, algunos niños son afectados y se comportan de un modo extraño. Los padres se preocupan. Tal vez piensan haber hecho algo errado. NO, es una intrincación.

 

Así es cómo podemos ver que en la psicosis, principalmente en la esquizofrenia, un miembro representa a la vez al perpetrador y a la victima. De ahí la disfunción. También podemos observar que en cada generación posterior a la del crimen, algún miembro muestra tendencias esquizofrénicas.

 

¿Cómo encontrar una solución en semejante caso? Buscamos durante la constelación, la reconciliación entre el perpetrador y la victima. Se vuelven a encontrar, con amor. Es algo muy conmovedor de observar. Luego se alivian todos los otros miembros de la familia. Se ha descargado lo principal.

 

La consciencia

 

Pero a todo esto algo se opone. ¿Qué es? La buena consciencia. Porque lo que llamamos la buena y la mala consciencia nos obliga a excluir a alguien.

 

La consciencia tiene como función primaria el vincularnos a nuestra familia. Generalmente bajo condiciones. Estamos obligados por la presión de la consciencia a cumplir con estas condiciones, aun si son irracionales. Solo si cumplimos estas condiciones, somos inocentes. Sentirse inocente quiere decir: sentir el derecho de pertenecer.

 

Por lo tanto, vemos que el mismo movimiento que nos vincula a la familia, nos obliga a excluir a algún miembro, en toda buena consciencia. Las agresiones hacia otros grupos están legitimadas por la misma buena consciencia y sacan su fuerza de ella. Este es el punto en que las mentes se dividen. Y entran a luchar. Cada uno con su buena consciencia.

 

La pregunta es: en la situación que he descrito  ¿puede alguien ayudar a un esquizofrénico cuando él mismo rechaza al perpetrador y se asocia a la victima?  ¿Cómo conseguir entonces que los dos se acerquen? Antes de poder ayudar aquí, nuestra alma tiene que abrirse a un amor de calidad muy distinta.

 

El amor grande

 

Me encuentro con estas reflexiones en buena compañía. En el sermón sobre la montaña Jesús enuncio una frase con este sentido. Me siento íntimamente ligado a él en esta perspectiva. La frase es: "Sed misericordiosos como mi padre en el cielo. El hace brillar el sol sobre lo bueno y lo malo igualmente, él hace caer la lluvia sobre lo justo y lo injusto igualmente ". Aquí se detiene la presión de la consciencia. Aquí empieza el amor grande.

 

En este contexto, si lo sabemos, tal vez conseguimos ver en nuestra pareja la intrincación suya. O quizás estamos nosotros en una intrincación que nos separa de ella. Entonces podemos encontrar caminos para solucionarla. Lo he podido observar repetidamente a lo largo de mi amplia experiencia en el mundo entero.  ¿Cómo? Siempre de la misma manera: lo que estaba separado se vuelve a juntar.

 

El movimiento del alma reúne lo separado. Está en profunda cohesión con lo que Jesús dijo. Obviamente se encontraba él totalmente abarcado por este movimiento. No me siento avergonzado por seguirle en sus pasos.

 

 

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Sabiduría del caminante

 

El recogimiento

 

Nos recogemos para alcanzar algo. Recogemos nuestros pensamientos, nuestras fuerzas, nuestro centro, nuestros amigos, nuestros compañeros. Lo que estaba disperso o agotado se vuelve a juntar en el recogimiento y se concentra en vistas a un objetivo. El recogimiento sirve este objetivo y lo hace posible.

 

La finalidad condiciona lo que tiene que ser recogido. Y es la finalidad que mantiene junto lo recogido. Sin un objetivo, sin una finalidad importante, no se consigue juntar lo necesario. Por otra parte, si se recoge mas de lo que el objetivo requiere, el recogimiento pierde fuerza y se disuelve. Lo mismo pasa cuando el objetivo pierde su atractividad y su sentido.

 

El recogimiento juega un papel central en la vida del espiritu, en la filosofia, la religion, el arte incluyendo la artesania y en la sabiduria. En realidad, en donde entran en juego correspondencias sutiles, que la mera observacion no permite detectar.

 

El recogimiento permite por una parte vaciarse, es decir, soltar la idea de una tarea que cumplir, de un objeto que alcanzar y dejar que retroceda esta idea a un segundo plano. Vacio de esta forma, uno se expone a una plenitud tal vez desordenada aún pero que poco a poco se va juntando en algo esencial, en algo central. Luego se la reconoce en su orden y su movimiento y el paso siguiente hacia el objetivo se revela.

 

Gracias al vacío interior, o mejor dicho, a la disposicion interior para lo nuevo y lo diferente, se concretiza algo fuera de uno por decirlo asi y se llena el vacío dentro de uno, dejándolo finalmente recogido y pleno.

 

Pero aqui tambien vale lo siguiente: sin una finalidad válida que justifique el recogimiento y sin la voluntad de usar de él apropiadamente, el recogimiento se encuentra tal como al principio: vacío.

 

 

El silencio

 

Frente al hablar quedamos callados.Cuando alguien nos habla debemos callar para poder oírle y entenderle. Sus palabras nos alcanzan unicamente mientras nos callamos. Sólo en el silencio logramos entenderlas. Y sólo después de callarnos, podemos responder a sus palabras.

 

Por lo tanto, podemos escuchar y hablar unicamente cuando hemos podido hacer silencio. De ninguna manera está este silencio vacío, por lo contrario, está lleno de las palabras que oímos y lleno de las palabras que están por decir.

 

Nos callamos tambien cuando nos cerramos a lo que alguien nos dice, cuando no le permitimos perturbarnos con sus palabras o convencernos o hacernos violencia o dominarnos. Si es el caso, el callar se hace respuesta y habla más fuerte que cualquier palabra.

 

El silencio es indicado también cuando no tenemos nada para decir, cuando no tenemos respuesta o cuando el asunto es demasiado grave para animarse a comentarlo.

 

Frecuentemente hablamos porque no sabemos guardar el silencio frente al dolor, al duelo, a la enfermedad seria, por ejemplo. Intentamos entonces consolar al otro, a menudo con palabras vacías. Intentamos darle esperanzas falsas en lugar de permanecer cerca en silencio y tal vez cogerle la mano.

Nos callamos también ante algo grande, la naturaleza y la belleza del arte. Nos callamos sobre todo ante Dios.

 

 

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Las distintas consciencias

 

Las distintas consciencias son campos del Espíritu. La primera, la consciencia individual, es estrecha y de alcance limitado. Llevada por su diferenciación entre bien y mal, sólo reconoce a algunos miembros del grupo, excluyendo a otros.

 

La segunda consciencia, la colectiva, es más amplia. Representa los intereses de aquellos que son excluidos por la consciencia individual. De ahí que frecuentemente están ambas en conflicto. Sin embargo esta segunda consciencia también tiene sus límites puesto que sólo abarca a los miembros de un mismo grupo.

 

La tercera consciencia, la del Espíritu, vence las fronteras de las otras consciencias, fronteras establecidas por la distinción entre bien y mal, entre perteneciente y excluido.

 

La consciencia individual

  • El vínculo

  • Vivenciamos la consciencia individual como buena y mala consciencia. Con buena consciencia nos sentimos bien, con mala consciencia nos sentimos mal. ¿Qué pasa cuando tenemos buena consciencia? ¿Qué pasa cuando tenemos mala consciencia? ¿Qué es lo que precede la buena o la mala consciencia y que nos condiciona a experimentarla como buena o mala?

     

    Si observamos atentamente nuestra buena y nuestra mala consciencia, podemos percibir que surge la mala consciencia en cuanto pensamos, sentimos o hacemos algo que no responde a las expectativas o exigencias de las personas o de los grupos de los cuales somos miembros, por elección o por obligación.

     

    Esto significa que nuestra consciencia vela por nuestra permanencia en el grupo. Ella detecta en el acto si nuestros pensamientos, deseos y actos amenazan nuestro vínculo con la gente o nuestra pertenencia al grupo. En cuanto nuestra consciencia se da cuenta, a través de nuestros pensamientos, sentimientos y actos, que nos alejamos de esta gente y de este grupo, reacciona con el sentimiento de angustia por la eventual pérdida del vínculo con ellos. Percibimos esta angustia como mala consciencia.

     

    Al revés, cuando pensamos, deseamos y actuamos en respuesta a las expectativas y exigencias del grupo o de las personas, nos sentimos pertenecer de manera segura. El pertenecer asegurado nos provoca sentimientos de bienestar. Nos calma el miedo generado al estar aislados, solitarios e indefensos. La seguridad de sentirnos participar del grupo se traduce por una buena consciencia.

     

    La consciencia individual pues nos vincula a la gente y a los grupos que son importantes para nuestro bienestar y nuestra vida. Esta consciencia nos vincula a gente y grupos específicos excluyendo a otros y por lo tanto es una consciencia estrecha.

     

    Esta consciencia tenía un significado eminente en nuestra niñez. Los niños hacen lo posible por pertenecer al grupo, de lo contrario y sin este vínculo y esta pertenencia, estarían perdidos. La consciencia individual asegura nuestra  supervivencia dentro de los grupos que nos son significativos y entre la gente que se hace cargo de ella. Por lo tanto no se puede minimizar su importancia. Lo vemos en el valor que se le da en nuestra sociedad y cultura.

  • Bien y mal

  • En relación a esto podemos observar que la diferencia que advertimos entre bien y mal corresponde a las diferencias dentro de la consciencia individual. Estas diferencias establecen claramente hasta que punto algo asegura nuestra pertenencia y hasta que punto la pone en peligro.

    Lo que nos asegura la pertenencia es vivido como algo bueno. Es experimentado como buena consciencia, sin que reflexionemos demasiado sobre la posibilidad de que, visto de más lejos, pueda revelarse quizás bueno pero quizás malo para nosotros u otros. Aquí la sensación de bien se limita a una sensación, sin reflexión. Es percibida como buena consciencia.

     

    Así es cómo, en amplias esferas, el bien es percibido y defendido como algo bueno, sin profundizar, sin una mirada de mayor alcance y ajena a aquel campo que pudiera averiguar mejor lo que hay de extraño o incluso peligroso para muchos, más de lo que parece a primera vista.

     

    Lo mismo vale para el mal, aunque percibimos el mal más potentemente que el bien, por la angustia que nos provoca, angustia de pérdida del derecho a pertenecer y con él, nuestro derecho a vivir.

     

    La diferenciación del bien y del mal está pues al servicio de la  supervivencia en el grupo, de la  supervivencia del individuo en su grupo.

     

    La consciencia colectiva

     

    Detrás de la consciencia que sentimos, existe otra consciencia. Una consciencia muy potente y por sus efectos muchísimo más fuerte que la consciencia individual. Sin embargo, a nivel de nuestra percepción sensorial, se mantiene ampliamente inconsciente. ¿Por qué? Porque en nuestra sensación, la consciencia individual tiene precedencia sobre ella.

     

    La consciencia colectiva es una consciencia de grupo. Mientras la consciencia individual es percibida por el individuo y sirve su pertenencia personal y su  supervivencia, la consciencia colectiva abarca en su visión la familia y el grupo como una totalidad. Con lo cual, sirve la  supervivencia del grupo al precio de la vida del individuo, si fuera necesario. Sirve la integridad de este grupo así como los órdenes que aseguran de la mejor manera su  supervivencia.

     

    Cuando los intereses del individuo se oponen a los intereses del grupo, la consciencia individual se opone igualmente a la consciencia colectiva.

  • La integridad

  • ¿A qué órdenes sirve la consciencia colectiva? ¿Cómo aplica estos órdenes?

     

    El primer orden que esta consciencia sirve es el siguiente: cada miembro de cada grupo disfruta del mismo derecho a pertenecer. Cuando alguien se ve excluido, cual sea el motivo, se ve representado ulterior y obligatoriamente por otro miembro del mismo grupo. Comparada con la consciencia individual, la colectiva parece amoral. Esto significa que no marca diferencia entre bien y mal ni entre culpable e inocente. Pero a cambio protege a todos de manera imparcial. Su meta es cuidar de la integración de cada uno en el grupo o reestablecerla cuando es denegada.

     

    ¿Qué pasa cuando a un miembro se le rehúsa el derecho a pertenecer?

    Pues, la consciencia colectiva lo reintegra en el grupo de una manera particular, consiguiéndole un representante dentro de la familia sin que éste llegue a ser consciente de ello.

     

    ¿Cómo es posible esta reintegración?

    Un miembro de la familia se encarga de representar al excluido y su destino. Adopta su forma de pensar, sus sentimientos, su modo de vivir, se enferma y hasta muere de manera similar. Este miembro familiar sirve a la persona excluida y representa sus derechos. En cierto modo es habitado por la persona excluida, sin perder por lo tanto su propio yo. Al recuperar su sitio la persona excluida, el miembro que la representa se encuentra de nuevo libre.

     

    No se puede afirmar que la persona excluida desee a todo precio ser representada, aunque a veces se observa que sí, por ejemplo cuando quiere dañar a alguien de la familia. Más bien es en primer lugar esta consciencia colectiva la que necesita esta representación y la provoca gracias a una intrincación. Esta consciencia busca reconstruir la integridad del grupo.

  • El instinto

  • Existe aquí el peligro que nos imaginemos esta consciencia como si fuese una personalidad persiguiendo sus objetivos con un juicio maduro. No es el caso, esta consciencia actúa de modo instintivo, como un instinto de grupo que cuida de una sola meta: salvaguardar la integridad y recomponerla. Por consiguiente es ciega también en la selección de sus medios.

  • La pertenencia más allá de la muerte

  • Podemos darnos cuenta de si las personas son atraídas para representar a miembros excluidos de la familia o no, personas que son influenciadas e impulsadas por esta consciencia. Hay que notar que nadie pierde su pertenencia al morir. Esto quiere decir que los miembros fallecidos de la familia son tratados por esta consciencia del mismo modo que los vivos. La muerte no separa a nadie de su familia pero sí por igual abarca a los vivos y los muertos. La consciencia colectiva insiste en traer a los muertos de vuelta al campo familiar, los que han sido apartados más que nadie. Esto quiere decir que el que muere pierde su vida presente pero nunca su vinculación.

  • ¿Quién pertenece?

  • Ya es hora que os enumere quienes pertenecen a la familia y son incluidos y dirigidos por la consciencia colectiva. Empezaré con los miembros más cercanos. Son miembros de la familia, sometidos a esta consciencia colectiva, los siguientes:

    - Los hijos. Nosotros y nuestros hermanos. Son hermanos también los niños nacidos muertos, los niños abortados y con frecuencia los hijos que se han marchado pronto. En este último caso, existe la creencia que uno los puede olvidar. Pertenecen también los hijos cuya existencia se mantiene secreta así como los niños abandonados.

              Para la consciencia colectiva todos ellos forman parte y ella se encargará de recordarlos y 

             de reintegrarlos. Serán ciegamente reintegrados, sin consideración para justificaciones o

             deseos.

    - En la generación anterior a los hijos pertenecen los padres y sus hermanos de sangre, todos sus hermanos tal como lo he descrito para los hijos. Las parejas anteriores de cada padre forman parte de la familia. En el caso de que son rechazados o excluidos, aún si ya han fallecido, serán representados por uno de los hijos hasta que se les pueda recordar con amor y aceptarlos.

     

  • Sólo el amor libera

  • Quiero interrumpir la enumeración y decir algo acerca de cómo se puede ir en busca de los excluidos. Esto sólo se consigue con amor.

    ¿Qué amor? Un amor profundo. Un amor percibido como dedicación al otro, tal como es. Un amor sentido como tristeza por la pérdida, sentido en particular como dolor por el daño que hemos hecho al otro.

     

    En este amor sentimos también cuando alcanzamos al otro, cuando se reconcilia, cuando le permite sosegarse, cuando le deja tomar su lugar y permanecer en él. Es cuando la consciencia colectiva se apacigua.

     

    Aquí lo vemos: esta consciencia sirve el amor, un amor igual para todos los que forman parte de esta familia.

  • ¿Quién más pertenece a la familia?

  • Sigo con la lista de los que pertenecen a nuestra familia y benefician del abrazo y de la protección de esta consciencia.

     

    En la generación anterior a los padres están los abuelos, aunque sin sus hermanos, salvo en caso de un destino particular. Sus parejas anteriores también forman parte.

     

    Pertenecen unos u otros bisabuelos, pero con poca frecuencia. Hasta aquí he contado principalmente los parientes consanguíneos así como las parejas anteriores de padres y abuelos.

     

    Después de ellos cuentan para nuestra familia los que, con su muerte, nos han traído un beneficio. Por ejemplo, en caso de herencia importante. También cuentan los que han permitido el enriquecimiento de la familia al precio de su cuerpo y vida.

     

    Relacionado con el tema de la riqueza, pertenecen al campo familiar las víctimas de actos violentos cometidos por miembros de la familia, sobre todo los que han sido matados. La familia los tiene que mirar, con amor y con dolor.

     

    Por último, lo que para algunos les pueda costar esfuerzo. Cuando un miembro de la familia es víctima de un crimen, sobre todo si ha llevado a la muerte, su perpetrador pertenece a la familia. En caso de que lo excluyamos o lo rechacemos, se encontrará bajo la presión de la consciencia para luego ser representado en la familia. Quisiera llamar la atención sobre lo siguiente: tanto los perpetradores como las víctimas se atraen mutuamente. Experimentan plenitud en cuanto se han encontrado. La consciencia colectiva no hace diferencia entre ellos.

     

  • La compensación

  • Antes de continuar, quiero mencionar algo sobre la compensación en estas dos consciencias. La necesidad de compensación entre dar y tomar y entre ganar y perder es asimismo un movimiento de la consciencia.

     

    La consciencia individual, que percibimos como buena o mala consciencia y como inocencia o culpa, vela por el equilibrio entre el dar y el tomar con sentimientos similares, es decir con sentimientos de inocencia o culpa y buena o mala consciencia. Salvo que aquí la culpa y la inocencia se manifiestan de otra forma.

     

    La culpa es en este caso percibida como obligación, cuando he recibido o tomado algo sin haber devuelto nada equivalente a cambio. La inocencia se aprecia como ausencia de obligación. Este sentimiento de inocencia y libertad surge cuando hemos podido recibir así como dar de un modo que, para nosotros, se han equilibrado el dar y el tomar.

     

    Hay de añadir que podemos alcanzar la compensación, el equilibrio, de otra manera. En lugar de devolver algo de igual valor, por ejemplo a nuestros padres, lo que no siempre es posible, lo podemos dar más lejos, a nuestros hijos.

  • La expiación

  • Compensamos también con el dolor. Es otro movimiento de la consciencia. Cuando hemos causado algún daño a alguien, queremos sufrir en contrapartida, otorgándonos luego buena consciencia. Esta forma de compensación es lo que conocemos como expiación. Aunque hay que precisar: esta necesidad es egocéntrica ya que no brinda nada al otro ni puede desde luego compensar nada. No obstante la expiación permite a menudo que el otro se sienta menos solo en su dolor.

    Esta forma de compensación no tiene mucho que ver con el amor. Es más bien un movimiento impulsivo y ciego.

  • La venganza

  • La necesidad de compensar nos viene también cuando alguien nos ha perjudicado. Queremos devolvérselo. La necesidad de compensación se transforma en necesidad de venganza. Sólo que la venganza lo compensa nada más que en el instante, despertando en todos los demás participantes un mayor deseo de venganza. Con lo cual acaba dañando a todos.

  • La sanación

  • En la consciencia colectiva existe también el movimiento de compensación, aunque ampliamente oculto a nuestra consciencia. En verdad, el que representa a un excluido no sabe lo que está compensando. La compensación en este caso es el movimiento de un todo superior que busca el equilibrio de un modo impersonal, escogiendo para ello a "inocentes" a nivel de la consciencia individual.

    Esto se puede comparar a un proceso de sanación. Aquí también lo que ha sido herido es reconstruido bajo la influencia de una fuerza superior. La consciencia colectiva desea traer de nuevo al campo algo que ha sido perdido. Y así, reestablecer orden en el conjunto con vistas a sanarlo.

  • El orden de precedencia

  • Vuelvo a las órdenes de la consciencia colectiva y diré algo acerca del segundo orden que ella sirve y que, cuando es dañado, ella busca restablecer. Este orden manda que cada uno ocupe el lugar que le corresponde en función de su antigüedad en el sistema. Esto significa que los que estaban primero tienen precedencia sobre los que llegan más tarde. Los padres preceden a los niños y el primer hijo precede al segundo. Cada uno tiene su sitio propio y exclusivo y con el transcurso del tiempo se desplaza de abajo hacia arriba hasta crear su propia familia y ocupar, con su pareja, el primer lugar.

     

    Aquí se impone otra regla de precedencia más, la que rige el orden entre las familias, es decir entre la familia de origen y la familia propia, creada a partir de uno mismo. La nueva familia precede a la otra.

    Este orden vale también cuando uno de los padres, en situación de casado, emprende otra relación de la cual nace un hijo. Al inaugurar una nueva familia, esta tendrá precedencia sobre la primera. La última familia en fecha no revoca el vínculo con la anterior, tampoco la familia propia con respecto a la familia de origen. Sin embargo tiene la precedencia.

  • El no respeto de la precedencia y sus efectos

  • El orden de precedencia se ve ofendido cuando el que llegó posteriormente quiere ocupar un sitio superior como si esto le correspondiera. Esta ofensa del orden es la verdadera arrogancia, llevando a lo que se conoce por el dicho "cuanto mayor es la subida, tanto mayor la bajada".

     

    Las ofensas más frecuentes son observadas con los hijos, en su querer colocarse por encima de los padres. Por ejemplo, cuando se perciben mejores que sus padres y se comportan en consecuencia. Esto es una violación del orden, sin amor.

     

    Más que nada se transgrede este orden cuando un hijo quiere hacerse cargo de algo en lugar de sus padres. En la situación, por ejemplo, de querer enfermarse y morir en su lugar. En este caso el orden es transgredido con amor. Este amor protege al hijo pero no le evita las consecuencias de la trasgresión del orden.

    Lo trágico en eso es que el hijo trasgrede el orden con buena consciencia. Sometido a la influencia de la consciencia individual, el hijo se siente particularmente inocente y grande gracias a su trasgresión, lo cual alimenta positivamente su sentimiento de formar parte de su grupo.

     

    Vemos así cómo las dos consciencias se oponen mutuamente. El orden de precedencia que la consciencia colectiva impone y defiende se ve herido, en acuerdo con la consciencia individual. Se encuentra escrupulosamente herido. La consciencia individual impulsa al individuo hacia la trasgresión del orden de precedencia y sus consecuencias.

     

    ¿Cuáles son los efectos de esta trasgresión?

     

    El primer efecto es el fracaso. El que se coloca por encima de sus padres, con o sin amor, fracasa. Esta consecuencia de la violación del orden de precedencia se puede ver no sólo en la familia sino también en otros grupos, como organizaciones.

     

    Numerosas organizaciones fracasan por conflictos internos en los cuales una persona o una sección inferior (en la estructura) o posterior (en el tiempo) se alzan por encima de una persona o sección superior o anterior.

     

    El verdadero fracaso como consecuencia de la violación del orden de precedencia es la muerte. El héroe de tragedia es él que ha querido hacerse cargo de algo destinado a los que le preceden. No sólo fracasa sino que muere.

     

    Vemos algo semejante con los niños que llevan algo por sus padres, del cual se hacen cargo. Interiormente les dicen: "yo en tu lugar". ¿Qué significado lleva esto, precisamente? En realidad quiere decir: "yo me muero en tu lugar".

     

    El orden de precedencia es un orden de paz. Está al servicio de la paz en la familia y en el grupo. Está al servicio d amor y de la vida.

    • El alcance

     

    ¿Hasta dónde alcanza la consciencia colectiva, en las generaciones anteriores? ¿Nos pertenecen sólo los muertos que conocemos? ¿Quiere esta consciencia reintegrar también a los excluidos de generaciones muy anteriores a la nuestra? ¿Quizás hasta nosotros mismos, en otras vidas? Quizás dañamos este orden de precedencia con nuestra creencia de progreso, como si fuéramos mejores que nuestros antepasados, como si pudiéramos superarlos.

     

    ¿Qué pasa en nosotros cuando nos colocamos interior y modestamente en el lugar que nos incumbe dentro del conjunto, en el último lugar? Si integráramos a todos los excluidos y a todos los que se marcharon antes de tiempo a nuestro presente, con todo lo que les falta aún, nos encontraríamos completos.

     

    Rilke dice en un poema algo al respecto:

              Hay alguien que coge a todos en su mano,

              Hasta que, tal cuchilla frágil, se quiebren.

              No es forastero, en nuestra sangre vive,

              Sangre que es vida y corre y descansa.

              Creer no me lo puedo, que injusticia fomente;

              Sin embargo que de él tan mal se hable.

     

     

    La consciencia del Espíritu

     

    ¿A qué reacciona la consciencia del Espíritu? Pues, a un movimiento del Espíritu, aquel Espíritu que todo lo mueve, tal como se mueve y que lo mueve todo en un movimiento de creación. Todo está sometido a este movimiento, lo queramos o no, nos conformemos a él o tentemos resistirle. Sólo se trata de saber si nos percibimos en sintonía con este movimiento, si nos entregamos a él de buena voluntad y si nos mantenemos conscientemente en una armonía conjunta. Es decir, si nos movemos, pensamos, sentimos y actuamos a la par de lo que percibimos de él, el modo en que él nos mueve, nos guía y nos lleva.

     

    ¿Qué nos ocurre al sabernos en sintonía con este movimiento?

    ¿Qué nos ocurre si quizás queremos sustraernos a él porque su exigencia es excesivamente alta y nos causa temor?

    Aquí experimentamos con la consciencia del Espíritu algo comparable a la consciencia individual.

    Cuando llegamos a sentirnos en comunión con la consciencia del Espíritu, estamos a gusto. Más que todo, sentimos tranquilidad y ausencia de aflicción. Vemos el próximo paso que dar y tenemos la fuerza para ello. Esto sería la buena consciencia del Espíritu. Igual que con la consciencia individual, sabemos de inmediato si nos encontramos en armonía. Sólo que ahora, con el Espíritu. La buena consciencia es la entrega consciente a un movimiento del Espíritu.

     

    ¿Qué es este movimiento del Espíritu, en primer lugar?

    Es un movimiento de adhesión a todo tal como es, que va unido al Espíritu y a su obra tal como es.

     

    ¿Cómo vivimos entonces la mala consciencia del Espíritu, comparada con la mala consciencia individual? ¿Cómo la sentimos?

    Pues la sentimos como intranquilidad, como bloqueo del Espíritu. No nos orientamos más, no sabemos como actuar y nos sentimos sin fuerzas.

     

    ¿Cuándo sentimos esta mala consciencia?

    Cuando estamos apartados del amor del Espíritu. Por ejemplo, cuando negamos a alguien nuestra atención y nuestra benevolencia. En aquel momento perdemos el contacto con el movimiento del Espíritu. Nos encontramos solos y tenemos mala consciencia.

     

    Sin embargo, igual que la consciencia individual, la mala consciencia se pone al servicio de la buena. A través de sus efectos nos lleva nuevamente hacia la sintonía con el movimiento del Espíritu, hasta encontrar otra vez la tranquilidad y sentirnos unidos con su movimiento de entrega y amor por todos y todo, tal como es.

     

     

     

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