Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

Un regalo de Navidad

Recuerdo a alguien que me produce malestar, alguien que conozca personalmente o no.

Por la resonancia esa persona vive ese mismo malestar.

Imagino a ese alguien delante de mí y le miro a los ojos.

Sólo miro sus ojos, ojos profundos de ser humano y me sumerjo en su inmensidad, en su dolor, en su responsabilidad y en su grandeza.

Me abro a sus anhelos, sus fidelidades y su servicio a la vida. Aunque no entienda ese servicio. Todos los seres pertenecen al Vacío creador, a la Gran Conciencia y todos están al servicio.

Siento su amor.

Le digo:

"en ti me encuentro a mí mismo.
Ahora veo el daño que te he hecho con mi pensamiento, mi rechazo, mi juicio.
Veo el daño que mis ancestros hicieron a tus ancestros.
Esto ya terminó.
Honro tu destino.
Gracias por ser cómo eres."

Siento mi cuerpo, siento algo nuevo, cómodo, amoroso, extendido o relajado. Soy más yo que antes y esta persona también.

Es mi regalo para ella y para todos los que resuenen con nosotros dos.