Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

Mi responsabilidad

Nuestro destino es colectivo, nuestra responsabilidad es individual.

Nuestro destino es un eslabón necesario para todos los sistemas a los que pertenecemos. Y tenemos la libertad y la responsabilidad de aceptar, o no, y asumir, o no, ese destino.

Alcanzamos nuestra mayor fuerza y fluidez dentro de nuestro destino cuando asentimos a él y asumimos nuestra responsabilidad en todos los actos de nuestra vida.

De tres en tres

Primer turno

La persona que decide empezar reparte los papeles, alguien hace de ella, alguien hace de su destino y ella misma hace de su responsabilidad.

Al cabo de unos minutos, cuando el movimiento se ha detenido, la persona dice a la que la representaba: “Ahora yo soy yo y tú eres mi responsabilidad”. De esta manera, en respuesta a la información que acaba de recibir, la persona puede tomar una nueva decisión, como la de mirar su responsabilidad, caminar con ella o abrazarla, mirar su destino, asentir o agradecer etc.

Si la responsabilidad o el destino estaban tumbados o mirando a un muerto, significa que la persona tiene que ver a un muerto antes de poder asumir y avanzar.

(Recordaremos que los representantes se dejan mover, no pueden tomar iniciativas, ni en gestos ni en pensamientos, están movidos por la resonancia del Gran Campo, por algo más grande. Sólo la persona que hace de sí misma puede pensar, hablar o actuar)