Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

La triangulación: alianza sistemática contra una persona

A veces no podemos evitar aliarnos con una persona, en contra de otra. Nos ocurre involuntariamente, casi cada vez que nos juntamos con esa persona. Por ejemplo, el padre con su hija, contra la madre, y luego podremos quizás observar la alianza contraria: madre e hija contra el padre.

Se produce cuando un adulto no consigue vivir una relación de a dos sin introducir una tercera persona. En nuestro ejemplo el padre no consigue relacionarse con su marido sin introducir a su hija, y al introducir a la hija, la utiliza en contra de la madre: hacen frente común contra la madre.

Estas triangulaciones muestran la presencia de un excluido. El manipulado, el triangulado  (aquí la hija) representa a un excluido que, al no ser reconocido - aquí por el padre-, parasita la relación padre-madre. Y el sistema manifiesta su presencia a través de la hija.

Se puede hacer uno solo (haciendo uno de todos los papeles), aunque es más fácil entre tres o cuatro personas.

La persona se imagina a sí misma, a su aliado, y a la tercera persona, la despreciada por los dos primeros.

Se pone en cada uno para sentir la posición y el movimiento si lo hay. Así puede observar cuales son las relaciones entre los tres.

Ahora añade o imagina a un excluido detrás de su aliado, y se da cuenta de lo que cambia. Va a permanecer un tiempo en el excluido y en sí misma, hasta que pueda sentir amor de nuevo hacia el excluido, reincluirlo y soltarlo. Hasta que el excluido se vaya, con gusto.

Después, observas como la relación con tu aliado ha cambiado.

Ahora miras a la persona a la que menospreciabas y también vives el cambio que se ha producido.

Para terminar, experimentas la nueva relación entre los tres. El despreciado y el excluido ya han salido del campo de exclusión y las dos primeras personas han salido del campo de la manipulación.

A veces uno podrá averiguar quién era el excluido.