Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

La Tierra

Siento la tierra que piso, la tierra que me da su apoyo y me nutre, la tierra de la que soy parte, fruto y simiente.

Observo el pasado.

Observo las primeras culturas, su respeto y veneración a la tierra.
Me fundo con estas primeras culturas hasta sentir en mi cuerpo su entrega a las leyes de la naturaleza.

Me transformo en la tierra.
Hago lo mismo con el aire, luego con el agua y para terminar con el fuego.
Hago mías todas las informaciones. Las he vivido todas ya, las reconozco en mi vida.

Vuelvo a ser yo, consciente ahora de los primeros órdenes y de las fuerzas primigenias. Me rindo ante la grandeza de la tierra, de la naturaleza y de sus leyes.
Abrazo la tierra, el aire, el agua y el fuego.

Hoy, adulto, soy la tierra, el aire, el agua y el fuego.
Soy naturaleza. Soy sus ciclos.
No necesito rendir homenaje a algo externo a mí, no necesito vivir rituales: reconozco en mí todos los ciclos de la tierra, desde mi concepción hasta mi muerte.

De pie, frente a la vida, me siento yo y mundo, yo y tierra. Soy naturaleza.
Avanzo, vivo, realizando la naturaleza en mí.