Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

El movimiento puro

Este ejercicio fue el modelo de las primeras constelaciones del espíritu.

Permite acceder a la fuerza de sanación e iniciar un cambio profundo. La persona se abre al movimiento de sanación o movimiento del espíritu y se deja llevar.

Primero sientes o chequeas que te conviene hacer este ejercicio.

Decides en qué lugar está la vida y te sientas frente a ella, lo más lejos posible.

En recogimiento, pronuncias la frase “me abro a algo más grande” y a partir de este momento te dejas llevar por el movimiento lentísimo que se va a desarrollar en tu cuerpo.

Permaneces como en meditación, la cabeza vacía, sin intención, sin emoción, en silencio interior. Recuerda: en silencio, sin frases, aunque por costumbre vengan algunas. Si viene alguna frase la dejas irse, sin más.

Te dejas llevar, sin querer cambiar el curso de lo que ocurra, sin hacer nada, sin buscar el significado de tus movimientos o gestos, sin imaginar ancestros, sin interpretar. Sólo te entregas al movimiento puro.

Llegará un momento que el movimiento te levante o te tire al suelo, esperas y sigues dejándote llevar.

Hasta que en un momento dado, cerca de donde esté la vida, sientes que, repentinamente, la fuerza que te llevaba ha desaparecido y que el ejercicio ha acabado.

Suele pasar entre 10 y 20 minutos antes de llegar al final.

Nota: si aparece un dolor físico fuerte, puedes dejar el ejercicio.