Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

Crear un anclaje

Con mucha facilidad podemos estar en el estado de ánimo que necesitamos, como estar en calma, tener alegría, sentirnos fuertes y creativos, etc.

1. Definir el estado de ánimo que deseamos vivir.

En función de nuestra necesidad actual, decidimos el estado de ánimo que más necesitamos: calma, seguridad, confianza en sí, éxito, cariño, etc.

2. Elegir el gesto que servirá de ancla.

Decidimos qué gesto nos va a servir de ancla. Tiene que ser discreto, nuevo para nosotros, y con una cierta fuerza muscular: presionar el pulgar y el meñique, presionar con la uña del índice una parte del pulgar, presionar fuerte el puño,…
Este gesto tiene que ser muy claro (es necesario recordarlo exactamente), muy breve (de uno a dos segundos, no más), y no haber sido utilizado anteriormente.

3. Buscar tres recuerdos del estado de ánimo que hemos elegido.

Es muy bueno que el primero sea una vivencia de la infancia y que cada uno forme parte de un contexto distinto. El recuerdo no tiene que estar asociado a otra escena desagradable, porque en ese caso vamos a anclar lo agradable junto con lo desagradable…
Por ejemplo, para anclar el sentimiento de valía, podemos tener un recuerdo de la infancia de la primera vez que anduvo en bici solo o sola. Después el recuerdo de un éxito en el colegio. Y como tercero recuerdo la última vez que triunfó entre sus amigos con un plato de cocina…

Anota el nombre de cada recuerdo. Y para cada uno selecciona el instante de mayor potencia.

4. Para cada recuerdo se sigue la secuencia siguiente:

  • Cierras los ojos, te metes en el recuerdo como si lo estuvieras viviendo de nuevo, mirando lo que mirabas, escuchando lo que escuchabas y sintiendo lo que sentías.
  • Anclaje: en el momento en la que la sensación positiva está creciendo y a punto de alcanzar el máximo, realizas el anclaje o sea haces el gesto decidido anteriormente, siempre de la misma manera. Brevemente. No más de dos segundos.
  • Inmediatamente después abres los ojos y miras cualquier cosa o piensas en cualquier cosa. Se trata de distraer tu cerebro porque de este modo la grabación del anclaje es más profunda.
  • Comprobación del ancla: ahora con los ojos abiertos y sin pensar en nada, repites el ancla una vez, de la misma manera, con la misma brevedad. Si el ancla ha sido bien instalado, sentirás como el estado de ánimo buscado te está invadiendo.

Si no es el caso, repites la secuencia, dándote cuenta previamente en donde no has seguido el protocolo…

5. Puente al futuro

Te imaginas dentro de unos días, en un momento en que necesitarás este animo que acabas de anclar y te haces el anclaje, de la misma manera que antes, y muy brevemente, y esperas a percibir dentro de ti un cambio con respecto a este futuro.

Si lo necesitas repites el anclaje hasta sentirte al máximo de ti mismo.

6. Recargar la batería:

Cuanto más se utiliza el anclaje, más potente es. En los primeros días utilízalo sin parar, es cuando coge su mayor fuerza. Y lo podrás disfrutar el resto de tu vida.