Instituto de Constelaciones Familiares / Brigitte Champetier de Ribes

Ver a los padres como una unidad

Donde tengo la mirada tengo la intención. Si sólo miro a uno de mis padres como progenitor, el hecho es que no lo veo como progenitor… Para ser mi padre o mi madre, necesita al otro. Yo soy hijo de dos, de una unidad llamada padres, aunque estén separados o muertos.

Si miro sólo a uno de mis padres, les separo como pareja y no puedo estar en mi lugar de hija o de hijo.
Cuando miro a ambos a la vez, mi intención es un movimiento del espíritu y lo que hubiera entre mis padres se sana. La fusión entre ellos se vuelve a realizar, permitiéndome fusionarme como hijo con ellos.

Si no se consigue este “tomar a los padres desde el espíritu”, habrá que realizar previamente el ejercicio “Encontrar nuestro lugar”.

Tres personas.

Tú tienes a tus padres enfrente de ti. No hay un lugar preciso para ellos, cada uno se irá moviendo según lo sienta.
Mirándolos te das cuenta que quieres a cada uno de un modo distinto.

Vas a tomar una primera decisión, que sólo tú puedes tomar: decidir querer a los dos de la misma manera, renunciar a tu preferencia, renunciar a tu relación individual con cada uno de ellos y elegir relacionarte con los dos a la vez.

Ahora una segunda decisión: mirarlos a los dos a la vez. Te colocas de modo a que los veas a ambos a la vez sin tener que mover los ojos.

Y la última decisión: honrar a los dos a la vez.

Ahora te dejas llevar por el amor que te embarga para los dos a la vez. Ya no existe tu padre o tu madre, son sólo tus padres.