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La Constelación del Espíritu en una frase
Aún quisiera agregar algo
con respecto al conocimiento por vía fenomenológica y al
modo de proceder correspondiente. Las dos cosas
requieren un alto grado de concentración, que nos dejan
llenos de quietud por dentro. Al mismo tiempo
nos fiamos de otra cosa. Para el cliente es muy
concentrado. Es terapia y Constelación en una sola
frase. ¿Cómo funciona esto? Pues lo quisiera practicar
con ustedes.
El modo de proceder
¿Qué transcurre en ello?
Un cliente presenta un problema y nombra a ciertas
personas. Habitualmente son los padres, la pareja y los
hijos. La gente próxima. Pero podrían ser otros. Ahora,
procedo de manera sistémica. Quiere decir que me
represento a la gente que pertenece al sistema y me abro
a todos ellos con igual entrega. Me expongo a ellos,
manteniendo cierta distancia y sin desear ni temer nada.
Luego espero una señal.
Esta señal ayuda a todos
en la misma medida. No está dirigida únicamente a lo que
ayuda al cliente. Ayuda a todos. Esto nos muestra que es
una señal, una frase que proviene de un movimiento del
Espíritu.
En cuanto esta frase se
revela y se dice, se termina todo. ¡No hay más palabra
que valga!
Cualquier palabra
suplementaria echaría a perder la potencia de la frase.
Esta es la mejor manera
de ayudar a alguien. Va aún más allá de la Constelación
del Espíritu. Pero sólo en la medida en que todos estén
igualmente presentes en la imagen interna.
Me gustaría ahora
trabajarlo con ustedes, en un contexto de supervisión
que de momento me parece lo mejor. Quiere decir que no
me traen algo personal sino el caso de un cliente.
Con este ejemplo les
demostraré esta forma de ayuda. En realidad no demuestro
nada sino que vamos a aprender todos a manejar un
movimiento de ayuda de este tipo.
Sea lo que sea, lo que
surja de ahí nos será un auxilio importante. Nuestra
actitud se transforma por completo. Aquí está muy claro
que no se trata de voluntad. Una frase como éstas no la
podemos inventar. Nos es regalada por las vías del
conocimiento fenomenológico.
Bueno, ¿está claro?
¿Quién tiene un caso para presentar?
El acuerdo
Hellinger a un
participante: empiezo contigo. Describe brevemente la
situación.
Participante: ¿puedo
hacer una pregunta antes de comenzar? Esto es una
supervisión. En cuanto se publique el video, la sesión
será pública también. No sé, ¿está esto en orden para el
cliente?
Hellinger: ¡pero nadie
lo conoce! Sin embargo, tu estas con temor. Y con esto,
has ya perdido el contacto. Has perdido el contacto que
te permite presentar el caso. Y te sientes responsable.
Con esto te sitúas en oposición al conocimiento
intuitivo fenomenológico. No puedo ni debo hacer nada
porque el campo en ti no está dispuesto.
Al grupo: Esto fue un
buen servicio para todos nosotros. Solamente puede
funcionar cuando no hay temor ni deseo. Pase lo que
pase, es siempre bueno. No es nunca en contra de nadie.
El Espíritu ayuda. Él no está nunca en contra de nada.
Pero tal vez hago algo con
ello más tarde. Ahora necesitas tiempo para volver en
ti.
Participante: esto lo
dices tú.
Hellinger: sí, lo digo
yo. Está bien.
Ejemplo: joven de 12 años con
un tic nervioso.
Hellinger a un
participante que trae un caso: es importante que ahora
te dediques interiormente a todos.
Después de un rato:
bueno, ¿de que se trata?
Participante: un chico de
12 años se ha dirigido a nosotros, mi mujer y yo. Tiene
un tic nervioso, parpadea y agita la mano sin quererlo.
Hellinger: ¿quién ha
venido hacia ti?
Participante: la primera
vez, la madre con este chico y su hermano.
Hellinger, después de un
breve tiempo de reflexión, al grupo: él sólo nombró este
joven y la madre.
Al participante: ¿quién
has dejado fuera?
Participante: el padre
vino a la segunda entrevista.
Hellinger: Bueno.
Participante: la segunda
vez sólo hemos trabajado con el padre y la madre.
Hellinger: bueno.
Al grupo: ahora nos representamos
a este chico moviéndose de esta forma,
con el tic y con la mano, y ahora apartamos la mirada
del chico. ¿A dónde mira él? ¿A quién mira él? ¿A qué
persona mira, que los padres no ven? En vez de mirar a
esta persona, lo miran al hijo.
El participante aprueba
con la cabeza.
Hellinger al grupo: nos
representamos ahora todo el sistema: los que le
pertenecen y tal vez aquel que espera que se le vea. El
que espera que se le tenga compasión, que se lo quiera.
Esto sería ahora la tela de fondo.
Bueno, cerremos los ojos
y con esta actitud nos dirigimos a todo el sistema,
dedicados a todos con amor. Y esperamos, a ver si viene
una palabra, una frase clave.
Hellinger se recoge
profundamente.
Después de un tiempo:
Tengo la frase, muy asombrosa, nadie se la podría
imaginar.
Al participante: cuando
vuelven hacia ti, los tres, pídele al joven que diga a sus
padres "olvidadme también”.
El participante aprueba,
sorprendido.
Hellinger: luego los
mandas de inmediato a casa. Has sentido la fuerza, en
seguida.
Al grupo: Esto se podía
ver en su rostro. También nosotros hemos percibido la
fuerza.
Al participante: al joven
le va mejor.
El hombre aprueba.
Hellinger: bueno. Está
bien.
Después de un ratito, al
grupo: Se fijan, una frase así, uno no se la inventa.
Son muy distintas de lo que uno se imagina.
Ejemplo:
hombre de 40 años con
diarrea
Hellinger al grupo:
¿hacemos otra terapia corta?
Una mujer se acerca.
Hellinger a esta mujer:
Nos dejamos tiempo. Esto es un proceso meditativo.
Busquemos la tranquilidad, todos.
Después de un rato:
bueno, estoy dispuesto para lo que sigue.
Participante: Se trata de
un hombre de 40 años que tiene diarrea desde hace 2
años. Físicamente no hay causa evidente.
Hellinger: ¿sabes algo de
su familia?
Participante: su madre
falleció cuando él tenía 16 años. Padecía una grave
depresión después de la ida del padre. El padre se fue
por la relación conflictiva con la hija. La pegaba.
Hellinger: ¿este era el
padre del hombre?
Participante: era el
padre.
Hellinger: ¿la hija era
la hermana del hombre?
Participante: sí.
Hellinger: ¿la madre
murió de depresión?
Participante: estaba
siempre en cama y quería morirse. Al final sufrió una
embolia.
Hellinger: Las personas
son: el hombre, su madre, su padre y su hermana. ¿Quién
de ellos necesita la dedicación mayor?
Participante: el padre.
Hellinger al grupo: esto
es importante para nosotros. Él es quien ha sido
excluido. Lo tomamos ahora en nuestro corazón. Nos
entregamos a él ahora y, con dedicación para todos,
esperamos sin temor y sin intención ninguna.
Después de un rato: tengo
una frase.
A la participante: El
hombre dice la frase. Queda abierto a quien la dice.
Cuando viene a verte haces con él una sesión corta, una
meditación. Luego le dices la frase. Después de oírla
debe levantarse y marcharse.
Bueno, lo dejas sentarse
cerca de ti, y le dices: cierra los ojos. Ahora
imagínate a todos los de tu familia: el padre, la madre,
tu hermana y tú. A cierta distancia. Luego sientes con
quien estás más profundamente ligado. A esta persona le
dirás una frase que te daré yo. Luego te levantas y te
marchas sin una palabra.
La frase es: “por favor,
quédate”.
La mujer aprueba con la
cabeza.
Hellinger: ¿está bien?
La mujer: si
Ejemplo: hombre de 37 años,
desde hace un año insensible y paralizado del lado
derecho.
Hellinger al participante
del principio: ¿estás ahora preparado?
Éste dice que sí.
Hellinger: bueno.
Participante: el cliente
tiene 37 años. Está desde hace un año insensible y
paralizado del lado derecho. Su historia: tenía un año
cuando su madre se ahorcó.
Hellinger: no quiero
saber más.
Al grupo: bueno,
empecemos a compenetrarnos de la situación y de la
familia.
Hellinger se deja entrar
en un estado profundo.
Después de un rato al
grupo: De nuevo una frase tan extraña.
Al participante: Bueno,
cuando viene de nuevo hacia ti, le pides que cierre los ojos
y se imagine que es un niño pequeño. Y ahí está colgando
su madre. Él la mira así como está. La mira y le dice
“yo también”.
Participante, aprueba con
la cabeza con mucho serio: gracias
El movimiento interno
Hellinger al grupo: estas
frases están más allá de la ayuda. Traen al individuo
en contacto con un movimiento interno. En cuanto uno se
une con este movimiento, el movimiento lo lleva. Pero no
sabemos adonde, y tampoco lo queremos saber. La persona
se entrega a este movimiento.
Y nosotros, al recibir
una de estas frases,-siempre es un regalo- nos separamos
en seguida del cliente, sin preocuparnos. Estamos libres
de inmediato.
Ocurre también que
cuando un cliente viene y se sienta a vuestro lado y os
exponéis a él sin que él diga nada, os viene una de
estas frases o una palabra. Es una hermosa experiencia.
Entonces sentís que estáis guiados. A veces en
constelaciones, cuando no sabemos como seguir, nos viene
la percepción del próximo paso de esta misma manera,
regalado. O la frase que alguien tiene que pronunciar.
Meditación: nuestra
frase
Ahora haremos una
meditación. Cierren los ojos. Vamos hacia nuestra
familia y hacia todos los que pertenecen a ella, nos
colocamos en nuestro sitio, nuestro sitio propio. Ahí
nos quedamos. Sentimos el vínculo hacia los demás y
sentimos como los destinos de esta familia esperan algo
de nosotros. Esperan algo que permita que todo encuentre
la paz.
Mientras nos entregamos a
todos y también al destino, quedando en nuestro lugar,
esperamos hasta poder decir a todos algo: una frase,
nuestra frase. No sólo decimos nuestra frase sino que la
frase nos envuelve a todos. No somos nosotros quienes
les dicen la frase sino que la frase, que nos es
regalada, nos corresponde también. Porque nos
corresponde y porque podemos decirle “sí”, están todos
aliviados. Esta frase nos une a todos en lo más
profundo.
Después de un rato:
Bueno, tal vez han encontrado su frase. Les doy un
ejemplo de lo que puede ser: alguien dice, mirando a
todos “aquí me quedo”.
é
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