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Comentarios
de participantes en un taller de
Constelaciones
en
Ulaanbaatar, Mongolia, 1a 3 de octubre
de 2003
Selección
Prof. Dr. B. Sarandawaa,
Instituto para la investigación del espíritu y del alma,
de Mongolia.
Nací
en el norte de Mongolia, de donde vienen muchos
chamanes. A los ocho años
fui separada de mi madre y adoptada por un monje
budista. Él me educó en la filosofía budista, y
particularmente en la astrología, la numerología y la
cartomancia. Con él aprendí también la aplicación de
correcciones del aura y rituales sanadores del
chamanismo.
Gracias al taller de Bert Hellinger en Mongolia, he
descubierto muchas perspectivas nuevas para mi trabajo
sobre espíritu y alma. Aunque en mi país mucha gente me
ama y me respeta por mi trabajo como curandera, en
estos días con Bert
Hellinger,
pude ser una de los que pedían ayuda. Habiendo estado
separada de mis padres a temprana edad, añoré siempre el
amor de los padres y bajo la tutela del monje no pude
ser verdaderamente niña. En el transcurso del taller,
llegué a asentir a mi destino y alcancé, guiada por algo
mayor, la sintonía con ello, es decir con la vocación de
curar.
Gracias a esto, puedo transmitir con más fuerza aún las
bendiciones de mi maestro y de mis padres. Doy las
gracias a Bert Hellinger personalmente y en nombre de
todo el pueblo de Mongolia por haber aceptado la
invitación, y le deseo buena salud y larga vida.
Prof. Dr. Miagmar,
Facultad de Psicología de la Universidad del Estado
para Pedagogía
Siendo una sicóloga docente formada exclusivamente en la
teoría, he tenido la oportunidad de vivir aquí algo
totalmente distinto. El taller fue para nosotros
mongoles, de los cuales una tercera parte tiene
menos de treinta años, muy
impresionante y rico en conocimientos. En particular con
los padres y educadores que cumplen con la
responsabilidad y la formación en el mundo moderno de
hoy, pudimos recibir muchos impulsos nuevos.
En
los últimos ochenta años de régimen comunista, cuando
las mujeres debieron hacerse cargo tanto de la educación
como de la alimentación de los niños, el respeto hacia
el padre y el marido se perdió por completo. Por cierto
una de las consecuencias es la alta taza de alcoholismo
en nuestro país. Gracias al trabajo que hemos hecho
aquí, el vínculo entre la
falta de respeto al padre y el alcoholismo se nos ha
hecho comprensible y obvio. Agradezco profundamente, en
nombre de mi universidad, a Bert Hellinger por las
perspectivas que nos ha comunicado.
Ariunbold,
monje y estudiante de filosofía budista.
Me
alegra mucho, siendo monje trabajando con espíritu y
alma, aprovechar esta oportunidad y ver como laicos
consiguen vivir concretamente el camino del alma. Soy
abad de un monasterio, practico exorcismos y llamo en
particular la as almas
perdidas de drogadictos y enfermos tanto síquicos como
físicos.
Veo
ahora que existen más personas que han encontrado el
acceso hacia el alma. Nosotros decimos y sabemos que
alma y espíritu son inseparables: el espíritu guía y
conduce el alma. El día de hoy es para mí un regalo y
estoy agradecido, Señor Hellinger, por
haber podido encontrar a personas
altamente dotadas por el cielo. No podré asistir al los
siguientes días de taller, por tener que atender a mi
viejo maestro en su viaje hacia la muerte.
Nyamdeleg,
director
del Instituto de Parapsicología.
Como
parapsicólogo me dedico a menudo a temas como los
movimientos del alma. En este país rige una lucha entre
monjes representantes de la teoría de la supremacía del
espíritu y chamanes defendiendo la preeminencia del
alma. Ambos se denigran mutuamente. En medio de este
campo de batalla, entre bendición y maldición, viven
actualmente dos millones y medio de mongoles que sueñan
con economía de mercado, Jeeps, lindas mansiones y
ropas elegantes. Por
desgracia, nos alelamos
cada vez más en aquel sendero
equivocado. Para alguien como yo, en busca ansiosa de un
desarrollo espiritual, ese taller fue un magnífico
regalo. He recibido generosamente enfoques nuevos sobre
vuestra filosofía. En lugar de pelear deberíamos,
nosotros mongoles, chamanes, monjes, psicólogos y
médicos, juntarnos y reflexionar acerca de nuestros
antepasados y su herencia, y transmitirla más lejos.
¡Ojala! se haya abierto una puerta en estos días, y le
agradezco habernos ayudado a empujarla. Nada más
marcharse Usted, empezamos a
traducir su libro “Los órdenes del amor”. Esperamos
alcanzar a mucha gente con él y de esta forma alentarles
y ayudarles para encontrar caminos de solución.
D. Burnee,
profesora de Agricultura.
Al
fallecer mi única hermana al año y medio de vida, crecí
como hija única. He tenido la suerte de dar a luz a
siete hijos, de los cuales sin embargo dos murieron de
pequeños. Según la enseñanza budista que me transmitió
mi tío monje, la gente buena muere temprano. Tuve que
aceptar mi destino sin oponer un ¿por qué? Gracias a la
constelación, pude entender lo que significa el
aferramiento de los muertos y el deseo de seguirles
de los descendientes. Para
mis otros hijos y nietos procuré
siempre, a pesar del dolor que me
taladraba el pecho, vivir lo más feliz posible.
Desde la Constelación, este
hueco en el pecho se me ha sanado y vivo mi vida desde
el fondo de mi corazón. En el estado de interiorización
al que Usted me llevó, mi hijo muerto me dio señales
claras de que debía seguir viva. Con los ojos abiertos y
mucho amor me colocó un bebé en la mano. En aquel
instante, mi hija embarazada que se hallaba en la sala,
perdió algunas gotas de las aguas, como
lágrimas. Hoy tengo un dulce y sano nieto. Cada mañana
doy las gracias a Usted, a mis padres y ancestros y
ruego a los espíritus de mis
cuatro montañas sagradas que le otorguen una vida larga
y sana, Señor Hellinger. Le agradezco su esfuerzo, su
compasión y su amor, en nombre de toda mi familia.
Dr. Med. Batsaikhan,
Medicina
tradicional de plantas, Universidad estatal de Medicina.
Siendo médico de plantas tradicionales,
la noción de alma me es muy próxima y conocida. Pude
aquí vivir por primera vez el papel de representante y
me quedé muy asombrado de sentir las emociones que
surgieron. Acostumbro meditar y pensaba hasta ahora
estar en armonía interior y que nada me podía influir y
afectar. Aquí pude comprobar que existe una fuerza mayor
por encima de nosotros, que también actúa en este
espacio. Siendo huérfano desde la niñez como muchos
mongoles, que en temprana edad perdieron
a sus padres, me hice a menudo la
pregunta si existe una relación entre el presente número
elevado de hombres jóvenes muertos y todos los monjes de
los siete cientos
monasterios asesinados por el régimen estalinista a
principios del siglo pasado. Espero y deseo que UD,
Señor Hellinger, pudiera hacer una constelación alguna
vez sobre este tema.
A.Ojungerel,
ingeniera para tecnología textil.
Gracias a la constelación relacionada a mis problemas de
pareja, he podido entender que muchas mujeres aquí en
Mongolia odian muy pronto a sus esposos y les
endemonian, sin reconocer sus propias intrincaciones. Al
descubrir las causas, pude por primera vez comprender el
comportamiento extraño de mi marido y honrarle. Como
madre de dos hijos, tengo que respetar al padre de
ellos, para que reciban bendiciones. Desde la
constelación, la relación muy cargada de mi hijo mayor
con su padre ha mejorado notablemente. Espero y deseo
que este método de terapia familiar alcance a mucha
gente en nuestro país, especialmente porque el número de
hombres es muy reducido, por muchas muertes precoces, y
que numerosos niños crecen sin el amor de su padre.
Le
doy las gracias en nombre de todos los participantes y
del pueblo entero por habernos enseñado con su visita
aquí este amor paterno y lo que el amor del padre
realmente significa.
S.Mend,
oficial de aduanas
Siendo uno de los pocos hombres presentes, tuve la
oportunidad de constelar mis problemas (adopción, muerte
precoz de mi mujer) y de vivenciar muchas veces una gran
felicidad como representante. Gracias a su ayuda, no
sólo he podido conectar con mi madre biológica sino que
he encontrado también una buena mujer con quien casarme.
Lo que me parecía inimaginable se ha podido desarrollar
en muy poco tiempo gracias a su terapia. De momento, me
hago frecuentemente la pregunta al observar como tantos
hombres aquí se pasman ante Gengis Khan el conquistador
y juegan a cazar, con barba y pelo largo: ¿y dónde
estarán las víctimas?
Le
agradezco, Señor Hellinger, en nombre de todos los
hombres mongoles, le doy un
lugar muy especial en nuestros corazones.
é
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