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Bert Hellinger, el
desarrollo de su trabajo y experiencia con el autismo
La frase
sanadora
Entrevista
con Gerhard Walper
Bert
Hellinger llevará a cabo constelaciones con autistas,
los padres, sus profesores y otros asistentes en el
marco de la jornada regional hesiense dedicada a “Los
efectos del asentimiento”.
HELLINGER: a
parte de las constelaciones dedicadas al autismo, quiero
aprovechar esta jornada para presentar el desarrollo de
las Constelaciones
Familiares.
Un desarrollo que he observado en mí y es que cuando uno
se expone realmente a una situación y luego espera, le
llega a uno una frase decisiva. Cuando se verbaliza, no
es necesario hacer nada más. Esta frase tiene una fuerza
muy particular y actúa por si misma.
Hace un rato estaba conmigo un hombre que practica
montañismo con jóvenes delincuentes y también trabaja
con constelaciones. Estábamos hablando juntos; le dije
“un momento, quiero encontrar una frase que puedas
utilizar cuando escalas con los jóvenes”. La frase
era: “aquí acaba”. Es una frase con muchos niveles
puesto que queda abierto el qué y dónde acaba. Podría
ser por ejemplo un comportamiento que han tenido en la
cárcel…
En
Roma le
dije a una mujer: “el que quiere vivir acorde a sus
deseos, pierde su
vida.”
Se trata
de saber cómo consigue uno estas frases. Quiero enseñar
cómo se llega a tocar la capa profunda del alma, es de
donde surge de repente una
de estas.
El que se ve brindando una frase así, llega a tener un
buen resultado. Hay en ella algo poético y en el fondo
no es terapia. Así que, quiero practicar con los
participantes la manera de encontrar estas frases.
Cuando ya hemos oído algunas y hemos dejado que penetre
en nosotros, sabremos ya como encontrarlas luego.
Muchas de
estas frases son unos “koan”. He definido una vez el
koan como “algo contradictorio que tiene sentido”. Son
muy condensados en apariencia y no lo sueltan a uno.
Utilizaré también otros medios de proceder, según como
se dé.
WALPER:
¿dónde te concentras cuando cierras los ojos y esperas
que te llegue la frase?
HELLINGER: me concentro en la persona y en su
sistema y espero hasta que llegue una frase que lo
cambie todo. No se puede inventar ni buscar esta frase.
Se espera permaneciendo uno abierto y de repente está
ella ahí. Sorprendentemente. Cuando trabajamos así, con
el alma, sentimos aún otra cosa. Alcanzamos lo profundo
del alma, allí es donde encontramos algunos dragones. Al
principio pensamos que son feos y malos. Cuidan un
tesoro especial. Al enfrentarnos a ellos y si nos
reconciliamos con ellos, nos guían hacia algo esencial.
WALPER: en febrero pasado, durante la jornada en
Garmisch, has relatado algunas observaciones sobre
constelaciones de niños autistas. ¿Tendrías algunas
nuevas?
HELLINGER: en Taiwán y China hice
dos constelaciones con niños autistas que estaban
presentes.
Un
muchacho de 14 años estaba con su madre, psicoterapeuta.
Hemos mirado en su familia y hemos descubierto que había
habido un crimen. La víctima parecía ser también un
perpetrador, así es como apareció a través de la
constelación. En todo caso, al final todos estaban
tumbados por el suelo. El asesino del hermano del abuelo
estiró un brazo de costado. Entonces hice tumbarse al
joven a su lado. El perpetrador lo tomó en brazos. El
joven se calmó del todo y se volvió completamente
normal. Se quedó para la totalidad del curso y más tarde
atendió el curso de Netra (organizador en Taiwán) porque
había quedado fascinado. Volvió a hablar, estaba
totalmente normal, muy inteligente. De una vez se había
liberado un canal en él. Netra me lo contó más tarde en
China, estaba asombradísimo.
En
cualquier caso, se trata de abrir unas nuevas
perspectivas dentro del sistema de modo que el amor
fluya y se cree un ambiente liberado.
Me
gustaría comprobar en tu jornada de septiembre como se
puede ayudar a familias con niños autistas. No se
pretende curar a un niño. En el caso de una enfermedad
tan difícil como ésta sería presumir. Lo veo más como un
proyecto de comunidad donde tú y otros, por ejemplo
Sieglinde Schneider que también hizo muchas experiencias
positivas con niños autistas, podrían contribuir con sus
experiencias. Bueno, me gustaría seguir con aquello.
WALPER:
en Garmisch formulaste la hipótesis siguiente:
el
autista retiene un grito o tal vez una palabra. Cuando
esta palabra o este grito se expresa, se abre algo en el
alma. El amor puede fluir nuevamente, el autista puede
percibir nuevamente y entrar en contacto.
HELLINGER: Sí. He hecho ya experiencias con autistas
en el pasado y lo quise testar en una constelación en
Garmisch. La palabra que el niño en aquel entonces no
podía pronunciar era “mamá”.
Aquí se
dan muchos nexos distintos. En un curso para sicóticos
en Sta. Bárbara, se encontraba también una familia con
autistas. La constelación fue muy dramática y se
comprobó otro aspecto nuevo. No se puede reducir el
autismo a un esquema simplificado, sería demasiado
primario.
El
autista es alguien que con amor asume algo. Encuentra la
paz cuando alguien lo acoge con amor, sobre todo aquel
por el cual él se ha hecho cargo. Frecuentemente puede
ser un perpetrador.
Pero
tampoco lo quiero reducir a esto. Me mantengo atento y
si algo más surge, me lo planteo y me adapto.
Cuando nos encontremos en el curso de septiembre
observaremos juntos lo que acontece e intercambiaremos.
Llegaremos con certeza a muchas percepciones. Nos
ayudarán a manejar con más fluidez y más cuidado tales
destinos. Nos dedicaremos con una curiosidad fresca y
motivación a descubrir territorios nuevos. Con toda
cautela sí,
pero con valentía.
WALPER:
gracias por la entrevista y la hermosa
conclusión.
é
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