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PSICOSIS Y ESQUIZOFRENIA:
VINCULACIÓN
TRASTORNADA EN EL SISTEMA FAMILIAR
Franz Ruppert
www.hellinger.com
Psicosis y esquizofrenia
Cuando diagnostican enfermedades
psicóticas, los teóricos se limitan al estudio de síntomas específicos
como la conducta desorganizada, las alucinaciones y los delirios. La
conducta desorganizada normalmente consiste en un abandono extremo de
las actividades y deberes cotidianos, y en alguna gente se combina con
todos los signos de una depresión, mientras que en otra, con un nivel de
actividad extremadamente elevado. Ambos tipos de psicosis, la depresiva
y la maníaca, tienen en común un aumento de todo tipo de sentimientos,
lo cual afecta negativamente la percepción y el pensamiento de la
persona. Las alucinaciones, un tipo de falsa percepción, pueden afectar
todos los canales sensoriales y hacer que la persona, por ejemplo, vea
fantasmas, oiga voces, huela cadáveres o siente arañas recorriéndole la
piel. Las formas de delirio más importante son los de grandeza, amor,
celos, persecución y aquéllas relacionadas con el cuerpo. La definición
más estricta de psicosis la limita a las fantasías delirantes y a las
alucinaciones elaboradas, en las cuales el paciente no tiene ningún
insight sobre su condición patológica. Una definición algo menos
estricta incluye también las alucinaciones que que las sufre las
reconoce como tales. El diagnóstico de psicosis a menudo se equipara con
la esquizofrenia y la alteración de la personalidad completa del
paciente.
Explicaciones psiquiátricas y psicológicas
Según la psiquiatría orientada médicamente, la psicosis y otras
enfermedades relacionadas son desórdenes del metabolismo neurológico,
como si de un problema del hardware se tratara. Para los psiquiatras,
las ideas persecutorias y las alucinaciones no se contemplan como si
tuvieran alguna relación con la realidad factual de la vida del paciente
psicótico. Se han presentado multitud de explicaciones sobre los
orígenes fisiológicos de la psicosis durante los últimos cien años,
entre otras la mala calidad de la sangre, genes defectuosos,
alteraciones del metabolismo cerebral, y más recientemente, los virus.
Sin embargo, a pesar de las extensas investigaciones llevadas a cabo,
todavía no existe una prueba concluyente para ninguna de estas teorías.
(Breggin 1996)
En mi opinión, una conexión arbitraria entre los factores psicosociales
y biológicos también es insuficiente para explicar la aparición de una
psicosis. El llamado "modelo de vulnerabilidad al estrés" no puede
explicar satisfactoriamente el fenómeno de la esquizofrenia. El problema
con este modelo es que ambos factores -vulnerabilidad y estrés- se
definen como dependientes entre sí.
Sólo podemos declarar que una
persona es vulnerable a la psicosis retrospectivamente, es decir, sólo
después de la crisis se puede afirmar del paciente que su capacidad de
procesamiento de información estaba alterada y que debía de estar
sometido a un estrés interno o externo capaz de inducirle una psicosis.
No es posible definir o cuantificar específicamente el grado de
vulnerabilidad de una persona, ni hacer una lista de factores de estrés
que puedan relacionarse de manera fiable con el origen de las
enfermedades psicóticas, o puedan emplearse como indicios para predecir
la aparición de una psicosis.
Las teorías psicodinámicas y psicoanalíticas sobre psicosis apuntan a un
derrumbamiento de la función del ego como consecuencia de algún trauma
durante la infancia temprana, o bien de los impulsos agresivos y
sexuales que el paciente no pudo manejar bien o integrar en la
estructura de su personalidad.
La psicosis cumpliría la función de
superar la incapacidad del ego para manejar esos impulsos sexuales
agresivos. Sin embargo, este modelo no explica el hecho de que pacientes
psicóticos, entre los episodios psicóticos, se comporten con normalidad
y sean capaces de pensar racionalmente y de sentir apropiadamente
durante largos períodos de sus vidas.
Otro tipo de explicación es la teoría de "la comunicación dentro de las
familias", que va más allá de las limitaciones de los casos anteriores,
en los cuales el único foco de atención era el ego o el cerebro del
individuo enfermo.
Se contemplan varios factores como causas posibles, o
que por lo menos pueden contribuir significativamente al desarrollo de
la psicosis: padres que no se comunican con sentido (Bateson 1999);
madres que dan mensajes confusos (la "madre esquizofrenizante"); o una
atmósfera familiar en la cual la sobreprotección o el control excesivo
son la norma. Sin embargo, no se menciona con claridad qué causa el
comportamiento de los padres, por qué se crea una atmósfera psicotizante,
y de dónde proviene esa comunicación tan confusa entre miembros de la
familia.
Este artículo no puede dar cuenta de todos los rasgos específicos de las
diferentes disciplinas, teorías y escuelas de pensamiento científicas
que han intentado lograr una mejor comprensión de la psicosis y la
esquizofrenia. Tampoco no examina a fondo el estado actual de la
investigación empírica. Sin embargo, mis experiencias prácticas en
terapia con gente que se ha vuelto psicótica muestran que ninguna de las
explicaciones de la psicosis y la esquizofrenia presentadas hasta el
momento han resuelto satisfactoriamente el enigma acerca de ese enorme
cataclismo que ocurre en la psique de la persona.
Experiencias con psicosis en el trabajo de Constelaciones Familiares
En mi trabajo psicoterapéutico vengo empleando las constelaciones
familiares de Bert Hellinger durante los últimos ocho años. Con el
tiempo he observado en constelaciones que los representantes de
pacientes psicóticos tienen de repente una serie de síntomas: les
tiemblan las piernas; una sensación como si fueran a flotar por encima
del suelo, o bien como si su cuerpo estuviera siendo dividido en
pedazos; o bien un ataque de rabia abrumador. Algunos representantes
sienten como si estuvieran envueltos en una bruma que les impide ver qué
ocurre a su alrededor.
En una constelación, una psicosis parece
engendrar unos síntomas en los representantes que son fáciles de
diagnosticar.
He dado varios talleres de constelaciones familiares específicos para
gente que habían experimentado psicosis y para familiares de personas
psicóticas. Como resultado de la experiencia de trabajar con unos
cincuenta clientes en grupos y en terapia individual, he formulado
recientemente una hipótesis que puede describir las dinámicas familiares
específicas inherentes a las psicosis, a la vez que ofrecer una
explicación de cómo tienen lugar las psicosis y esquizofrenias dentro
del sistema vinculante familiar. (Ruppert 2002)
Estudio de un caso
Describiré mi trabajo con un joven que se volvió psicótico de manera
repentina, sin ninguna razón aparente. Luego resumiré algunos de mis
insights sobre este tipo de situaciones en familias que dan lugar a
psicosis y esquizofrenias al cabo de dos, tres o cuatro generaciones.
Peter, de unos treinta años, acudió a su primera visita en 1999. Parecía
tranquilo y tenía buen aspecto, y el único rasgo que llamaba la atención
era su manera de hablar artificiosa. Empleaba expresiones gastadas casi
en cada frase, como "por así decir" o "en cierto modo". Cuando le
pregunté acerca del posible significado de estas expresiones, me dijo
que las empleaba para no decir más de la cuenta.
Me dijo que últimamente se había ido encerrando en sí mismo y no salía
mucho. Se había sentido inseguro desde que su tía murió en un accidente
de tráfico hacía un año. Ella era la hermana mayor de su padre. La razón
por la que quería hacer psicoterapia era para estar más seguro de sí
mismo en público. A menudo sentía que no le caía bien a la gente y
entonces sentía tal vergüenza que se le subían los colores a la cara.
Unos días más tarde, en una conversación telefónica con un psiquiatra
que le había administrado medicación antidepresiva y para la psicosis, y
le había derivado para una psicoterapia, me enteré de que Peter había
sufrido alucinaciones paranoides desde comienzos de año. Se sentía
perseguido, creía que estaba bajo vigilancia y que existía un complot
contra él.
Peter era el hermano mayor y tenía una hermana siete años menor que él.
No recordaba haber padecido enfermedades de infancia y parecía sano, en
buena forma física y fuerte. No tuvo problemas en la escuela y obtuvo
buenas calificaciones. Dijo que de niño, para impresionar a su abuela
paterna, se esforzó mucho sobretodo en sus estudios de primaria.
Después de la escuela empezó sus estudios universitarios en derecho.
Compartía piso con un amigo y durante un año salió con una amiga
estudiante de su misma edad. Nunca tuvo pensamientos suicidas. Sus
problemas psicológicos empezaron cuando suspendió los exámenes de sus
estudios universitarios y volvió a vivir con sus padres. Al principio de
la terapia, su objetivo era aprobar los exámenes.
En mi siguiente encuentro con Peter, me contó acerca de sus ideas
delirantes: estaba convencido de que había hecho algo por lo que iba a
ser castigado. Se sentía perseguido por la radio y la televisión. Cuando
le pregunté qué había hecho, dijo que no lo sabía con certeza, pero
creía que se había saltado unos semáforos en rojo yendo en bicicleta, y
había ocasionado un accidente de tráfico detrás de él. Ahora sospechaba
de todo el mundo, incluidos sus padres y amigos. Creía que todos le
juzgaban y le criticaban, y que no tenía escapatoria. Sentía que era
mejor que se entregara y confesara su crimen. Por otro lado, creía que
si no era culpable, entonces era muy injusto que incluso sus
pensamientos más íntimos fueran observados por su gente más allegada,
especialmente su familia.
En su primer taller de constelaciones familiares, cuando le pregunté si
habían habido sucesos traumáticos en su familia, Peter respondió que no
sabía de ninguno aparte del accidente de su tía. Hizo la constelación
con representantes para su padre, madre, hermana y él mismo, todos
colocados muy cerca entre ellos. Ninguno se sentía bien. Cuando
introduje una mujer en la constelación, basándome en mi hipótesis de que
faltaba alguien en el sistema, ella inmediatamente se echó en el suelo
llorando a gritos. Todos los otros miembros de la familia la miraban con
profunda pena pero ninguno parecía capaz de hacer un movimiento hacia
ella. El representante del padre estaba especialmente afectado por la
extraña mujer, pero no sabía por qué. Interrumpí la constelación en ese
punto. Al final del día Peter sufrió alucinaciones paranoides y sentía
que yo tenía que darle la oportunidad de hablar de sus pensamientos y
sentimientos para evitar una crisis psicótica. Después del taller siguió
acudiendo a sesiones individuales, pero la psicoterapia no le ayudaba en
nada.
El punto de inflexión en la terapia de Peter ocurrió después de varias
entrevistas con sus padres, cada uno por separado. Su padre y su madre
revelaron hechos secretos y tabús en la familia del otro:
- El padre de Peter recordaba un accidente de automóvil en la familia de
su mujer. El primer marido de la madre de su esposa fue arrollado por un
automóvil el 31 de diciembre de 1945 y murió pocos días después en el
hospital.
- La madre de Peter me dijo que su suegra le había confesado en su lecho
de muerte que había tenido una relación de amantes con el hermano de su
marido, el tío abuelo de Peter. Nueve meses después dio a luz a su
primer bebé, una hija. Ésta era la tía que había muerto recientemente en
una accidente de tráfico, y cuya muerte había dejado a Peter sintiéndose
tan inseguro. El padre de esa bebé era posiblemente el tío abuelo de
Peter.
Después de varias entrevistas con la madre de Peter, mi sospecha se
confirmó; había habido hechos traumáticos y confusos en las familias de
origen de ambos padres que podrían haber conducido a la esquizofrenia de
Peter.
Se hizo evidente que la policía y los tribunales no prosiguieron la
investigación sobre las circunstancias de la muerte del primer marido de
la abuela de Peter. Un automóvil le había atropellado y había testigos
que afirmaban que fue por culpa del conductor. Además, era probable que
el conductor fuera un ciudadano muy bien considerado de esa población, y
ya que el primer marido de la abuela era un refugiado y forastero, no
podemos evitar pensar que el accidente fuera encubierto para proteger a
una persona del lugar de clase alta.
La abuela había llegado a esa población desde Berlín, con un hijo de un
año para encontrarse con su marido que volvía de la guerra. Después de
su muerte se casó un hombre del lugar y se quedó en esa población. Tuvo
cinco hijos más con él, siendo el primero la madre de Peter.
Otra hecho que llama la atención en el sistema de la familia de la madre
era que su hermano menor dejó de trabajar de repente a sus treinta y
pocos años, y pidió la jubilación anticipada por motivos psicológicos.
Tenía el mismo nombre que el primer marido de la abuela de Peter.
En el sistema familiar del padre había cierta confusión acerca de las
relaciones sexuales de su madre. Pronto se hizo evidente que la hermana
del padre de Peter, su tía, siempre estaba peleándose con su madre y
reprochándole algo, ya que al parecer algo sospechaba y le pedía con
insistencia a su madre que le dijera quién era su padre. Su madre
siempre se negó. El padre de Peter se negaba a creer que su hermana
pudiera ser hija de su tío, incluso después de que su esposa le contara
la confesión de su madre antes de morir.
Durante este período, Peter se volvió más y más obsesivo con lo que él
llamaba "pensamientos recurrentes". Palabras y frases que él calificaba
de "malas" y "sucias" tomaban el control de su mente: "cerdo asqueroso";
"guerra atómica"; "sida"; "matar judíos en la cámara de gas"; "puta";
"chivo expiatorio"; "pedófilo". Su estado iba empeorando de tal manera
que su padre quiso ingresarlo en una clínica para que estudiaran su caso
más en profundidad. Logré convencerle para que esperara a ver si el
estado de Peter mejoraba después de revelarle alguno de los secretos de
la familia.
Peter se quejaba de estar cada vez más cansado y de dormir muchas horas.
En estas condiciones no había posibilidad alguna de que intentara
aprobar los exámenes. Paulatinamente fue dejando de hacer cosas y se
engordó mucho. Es difícil afirmar que los antidepresivos también
contribuyeran a su aumento de peso, pero no habría que descartarlo. Sin
embargo, no tenía sentido aconsejarle que dejara la medicación ya que él
creía que su enfermedad era puramente física. Interrumpir la medicación
seguramente habría aumentado la probabilidad de que Peter ingresara en
un centro psiquiátrico.
Durante una sesión individual Peter se consteló a sí mismo y a su padre
empleando cojines. (En mis sesiones individuales de terapia, el simple
empleo de cojines ha demostrado ser de mucha ayuda). Peter colocó ambos
cojines muy cercanos entre sí. Padre e hijo estaban colocados cara a
cara. Cuando me coloqué en el lugar del padre sentí un fuerte impulso de
girar dando vueltas sin parar.
En un taller de Constelaciones Familiares posterior, le sugerí a Peter
que constelara el sistema de su padre y a él basándose en sus
pensamientos obsesivos. De inmediato, los representantes del padre,
abuelo, abuela, tía y tío abuelo se enzarzaron en una acalorada
discusión, que era observada con mucho interés desde fuera por el
representante de Peter. Esa disputa podría haber seguido eternamente. No
pude encontrar una intervención que llevara a una buena solución, y por
tanto mandé al abuelo, la abuela, tía y tío abuelo fuera de la sala
donde continuaron discutiendo con fuerza. El representante del padre no
se sintió mejor, pero su hijo, Peter, le miró y parecía un poco más
relajado.
Esta constelación me mostró que el alma del paciente estaba conectada
con el secreto en la familia de su padre, de dónde provenía su confusión
e inseguridad. Los temas amorales y sexuales presentes en sus
pensamientos recurrentes parecían encajar muy bien en el triángulo
formado por su abuela, su abuelo y su tío abuelo.
En las sesiones individuales que siguieron me concentré en lograr una
mejor comprensión de las implicaciones de Peter en el sistema de su
madre. Se sentía alterado después de hablar con su madre acerca de la
muerte accidental del primer marido de su abuela.
También me dijo que
sus pensamientos fóbicos de que era perseguido por la ley comenzaron el
fin de año de 1998, cuando se cumplía el 53° aniversario del accidente
de tráfico.
Junto con Peter intenté reconstruir los detalles del accidente y le
sugerí que sus miedos de ser buscado por la policía podían relacionarse
con los del conductor que había matado al primer marido de su abuela.
Ese hombre no había encarado su culpa o responsabilidad, y debió de
vivir con el miedo de ser descubierto y llamado a declarar. En un
intento por resolver la implicación en su alma, le pedí a Peter que se
inclinar ante el destino traumático de su abuela y su primer marido.
Este ritual tuvo un efecto muy tranquilizador para Peter.
Durante algunas semanas posteriores, Peter se fue estabilizando
progresivamente, con lo cual sus pensamientos obsesivos bajaron de
intensidad y pudo identificar claramente sus pensamientos como ajenos a
su ego ("Sé que estos pensamientos son completamente irracionales"). Sin
embargo, seguía insistiendo en que había experimentado «transmisión de
pensamientos», es decir, había predecido lo que alguien iba a decir y
cómo iba a reaccionar.
Peter hizo progresos terapéuticos significativos cuando ambos padres
acordaron participar en una taller de constelaciones familiares conmigo.
Lamentablemente el padre no volvió al segundo día de taller. Sin
embargo, la madre había recogido alguna información sobre sus parientes
anteriores al hecho. Averiguó que su propia madre había sido violada por
un soldado ruso en Berlín al final de la guerra. Consteló su familia
actual (a ella misma, su marido, su hijo Peter y su hija) y añadió otra
gente importante en su familia de origen. Esa constelación mostraba
claramente el trauma de la abuela de Peter y cómo su hija todavía estaba
implicada en éste.
Por lo tanto le pedí a la madre de Peter que se
inclinara ante el destino de su madre. Luego la coloqué delante de su
madre y de espaldas a ella. De cara a su hijo le dijo: "Te protegeré de
lo que hay detrás de mí, estás libre." El representante de Peter se
sintió bien con ello.
Peter no estuvo presente en este taller pero me informó en el encuentro
siguiente que su madre le había relatado la constelación con todo
detalle, pero no le había contado lo que yo consideraba crucial para la
solución: su inclinación delante del destino de su madre, la abuela de
Peter. Por lo tanto le pedí que se inclinara delante de dos cojines que
representan los destinos de su abuela y de su madre. Lo hizo con plena
seriedad y dignamente.
Acudió a su sesión siguiente claramente cambiado, mucho más confiado y
menos cansado. Había decidido no retomar sus exámenes y en vez de ello,
empezar una formación como agente comercial en una empresa editorial.
Poco a poco empezó a desimplicarse de la confusión emocional en el alma
familiar que tanto había debilitado su estabilidad emocional y su
claridad, y gradualmente fue encontrando alguna paz interior.
Después de tres años de terapia, los pensamientos obsesivos de Peter no
han desaparecido del todo, y creo que hay un cierto riesgo de que
continúen mientras su padre siga reticente a clarificar la confusión y
las vaguedades en su familia de origen. El padre de Peter todavía se
niega a creer la confesión que su madre hizo justo antes de morir, y
aceptarla le confrontaría con la posibilidad de que el accidente de su
hermana estuviera relacionado con el conflicto entre ella y su madre.
Justo antes de morir en el accidente, su hermana tuvo una discusión
particularmente fuerte con su madre. La situación esquizofrénica para
Peter es que ama profundamente a su padre, pero en cambio no puede
confiar de verdad en él.
En mi opinión, está claro que ahora hay abierta una vía que le permite a
Peter tener un insight sobre lo que causó la confusión en su alma. La
injusticia y la violación en la familia de origen de la madre nunca
podrán ser resueltos ni expiados. La confusión sobre la paternidad de su
tía tampoco no será resuelta. Sin embargo, Peter tiene ahora la
posibilidad de hacer las paces en su mente con los fantasmas del pasado.
Puede mirar los hechos en los sistemas familiares de sus padres sabiendo
que no es responsable de ellos. No puede expiar la culpa de los otros,
sea lo que sea que pasó en verdad. Ya no necesitará más sentir vergüenza
por lo que otros hicieron.
Hipótesis sobre el desarrollo de síntomas psicóticos
Como consecuencia de mi trabajo psicoterapéutico con pacientes
psicóticos y sus familias a lo largo de muchos años, estoy cada vez más
seguro de que mi hipótesis puede ser de ayuda para aproximarnos a una
comprensión del misterioso fenómeno y síndrome de la psicosis. Esto
puede hacerse mediante una combinación de insights a partir de la
investigación sobre el vínculo (Bowlby 1979), la teoría del trauma, y
los insights de Hellinger sobre los sentimientos sistémicos
transgeneracionales y sus efecto sobre la conciencia sistémica.
No creo que la raíz de los síntomas psicóticos se halle en un desarreglo
cerebral, una disfunción de la percepción y del procesamiento de la
información, o en un trastorno del desarrollo del instinto sexual o
agresivo. En mi opinión, la psicosis se desarrolla en la familia de
origen, donde los miembros de la familia están íntimamente relacionados
y vinculados entre sí a través de sus sentimientos, y comparten algo que
podemos llamar «alma común».
Hace cincuenta años, John Bowlby escribió
sobre la existencia y la enorme importancia del sistema de vínculos
humano, pero sólo bastante recientemente se han comenzado a utilizar sus
hallazgos para explicar las enfermedades mentales. Sumado a ello, ahora
tenemos los hallazgos más recientes de Bert Hellinger sobre los efectos
transgeneracionales de la conciencia familiar (Hellinger, Weber,
Beaumont 1998). En la actualidad tenemos una mayor posibilidad de
comprender más a fondo los síntomas psicológicos y las conductas tan
extraños, que son consecuencias lógicas del intercambio interpersonal de
pensamientos y sentimientos dentro del sistema vinculante familiar.
Las relaciones interpersonales dejan huellas emocionales tanto positivas
como negativas en el alma familiar. Hechos traumáticos que causan la
disgregación de la familia dejan a todos sus miembros en un estado
mental de confusión, sin alivio posible para sus sentimientos de
ansiedad, culpa y vergüenza. Cuanto más se evitan los sentimientos, más
grabados quedan.
Las almas de los hijos y nietos son receptivas a los traumas irresueltos
de sus padres y abuelos, al igual que a sus pensamientos y sentimientos
reprimidos. Los incorporan a sus propias psiques. Los hijos y nietos
internalizan estos pensamientos y sentimientos que los padres no fueron
capaces de integrar, los sienten en sus almas como si fueron propios, y
con el tiempo éstos acaban mezclados con sus propias experiencias: al
igual que un virus en el computador, invaden el programa egoico de los
descendientes una vez activados por un hecho desencadenante.
Según la teoría del trauma, se puede ver la psicosis como una erupción
de recuerdos reprimidos relativos a hechos traumáticos acaecidos en el
sistema familiar. Son como pesadillas que atormentan no tanto a aquéllos
directamente implicados en los hechos reales, como a aquellos
descendientes de generaciones posteriores cuyos sistemas de defensa
psicológica son más frágiles, por lo cual los recuerdos reprimidos
logran introducirse en sus psiques.
La psicosis a menudo se presenta de manera repentina y sin aviso, ante
lo cual no tenemos ninguna explicación. Tal vez encontremos algunas
pistas si miramos la psicosis como un hecho que ocurre más allá de la
conciencia, a nivel del alma familiar. La psicosis parece que tiene
lugar cuando alguien en una generación posterior se halla en una
situación paralela al hecho original. Pensamientos y emociones relativos
a este hecho se infiltran entonces y confunden el pensamiento y
sentimiento del o la paciente. Los hechos desencadenantes pueden ser una
muerte, una separación de los padres o de un amante, un compromiso o
boda, el nacimiento de un bebé, o el aniversario del hecho original.
Una secuencia de tres, incluso a veces hasta cuatro generaciones, a
menudo ocurre en relación a las enfermedades psicóticas (abuelos,
padres, hijos). Inicialmente los abuelos experimentan algo que crea una
situación traumática, confusa o esquizofrenizante en la familia. Los
hijos sospechan que algo va mal, pero saben que no se les permite pensar
ni hablar sobre ello, los hechos traumáticos. Hacerlo debilitaría a los
padres y pondría en peligro la continuidad del sistema familiar.
Hablarlo sería demasiado peligroso para todos, y en el sistema familiar
los sentimientos de ansiedad, pena, culpa y vergüenza se
descontrolarían. En consecuencia, se acaba creando una niebla espesa
alrededor de los hechos traumáticos.
A su vez los hijos aprenden a reprimir cosas. Lo hacen inconscientemente
como mecanismo de defensa para protegerse a sí mismos y a sus padres. Lo
que queda es una inseguridad indecible, incomprensible, aunque
profunda-mente establecida en todo el sistema de vínculos.
Esa inseguridad penetra en las psiques de los hijos de la generación de
los padres. Lo reprimido, nebuloso y tabú llega hasta los nietos en
forma de pensamientos y sentimientos disociados. Esta generación, a
diferencia de la de los padres, no tiene conocimiento de que ocurrieran
hechos en el sistema familiar que no deben ser recordados ni
mencionados.
Lo que llamamos "alucinación" es la certeza que tiene un hijo en la
generación que sigue al hecho traumático de que hay más en el campo de
percepción de lo que sus padres querrían que él creyese. Las
alucinaciones son también su intento de desenterrar algo escondido. Lo
que llamamos un «sistema alucinatorio» es, de hecho, la elaboración
lógica de su sospecha de que hay algo escondido en su familia. La
poderosa fuerza de estos secretos oscuros moldea su destino (Bradshaw,
1995). Si trasladamos las alucinaciones a un plano factual, ese secreto
puede ser reconocido como algo humano. Cuando el secreto que ha sido
guardado en la sombra durante generaciones finalmente sale a la luz, el
paciente psicótico puede librarse de sus alucinaciones.
Patrones en situaciones familiares esquizofrenizantes
A partir de mi experiencia con pacientes psicóticos puedo ver dos grupos
de situaciones esquizofrenizantes en familias, a partir de las cuales se
desarrollan psicosis pasadas dos, tres o cuatro generaciones. El primer
grupo tiene que ver con niños a quienes no se les ha permitido conocer
la verdadera identidad de su padre; el segundo, con muertes misteriosas
en el sistema familiar.
Secretos acerca de los padres. Hay varias circunstancias que pueden
crear confusión sobre el verdadero padre de un niño o niña:
· Relaciones incestuosas entre padres e hijas, hermanos y hermanas, tíos
y sobrinas, padrastros e hijastras.
· Relaciones amorosas entre una mujer y un hombre antes del matrimonio
de ella con otro hombre.
· Relaciones amorosas entre un hombre de clase alta y una mujer de clase
inferior.
Históricamente, los padres del hombre raramente aceptaban
semejante matrimonio.
A veces una mujer ya está embarazada de su amante, y después se casa
precipitadamente con otro hombre, al cual le hace creer, como buen
marido confiado, que el hijo es suyo. Ya que ella tiene relaciones
sexuales con su marido, no está claro que él no sea el padre de la
criatura. Ella lo mantiene en secreto, al igual que todos los que saben
la verdad. A menudo el marido tiene sus sospechas (tal vez el hijo no se
le parezca en nada) pero no tiene muchas ganas de admitir que el hijo no
sea suyo, ni tampoco que le hayan puesto los cuernos.
A veces una mujer se casa con un hombre pero sigue con una relación
anterior con un hombre al que realmente ama, y se queda embarazada de
éste. La larga ausencia del marido puede contribuir a esta situación,
por ejemplo si es un soldado que parte a la guerra. Como ella sigue
teniendo relaciones sexuales con su amante al igual que con su marido,
sólo ella sabe en verdad quién es el padre del hijo y prefiere mentir en
vez de arriesgar su matrimonio y su reputación. Si se supiera la verdad
se destruiría la cohesión de la familia, con lo cual ella debe intentar
despistar.
Por ejemplo, puede disimular sus escarceos mostrando una
exagerada devoción por su marido; o bien, dividida entre su amor por el
padre de la criatura y la presión para no admitirlo públicamente, puede
intentar reprimir sus sentimientos de amor para volverse dura y huraña,
emocionalmente distante de su marido e hijos.
Según mis observaciones, hay una segunda categoría de dinámica familiar
que puede conducir a una enfermedad psicótica, que sería la consecuencia
de muertes misteriosas o asesinatos en el sistema familiar.
Hay algunos escenarios específicos que pueden originar confusión sobre
muertes:
· Incerteza sobre si la muerte de un miembro de la familia fue un
accidente, un suicidio, un asesinato, o una muerte consentida por las
acciones de miembros de la familia.
· Incerteza sobre si los padres hicieron lo suficiente, o cumplieron con
su responsabilidad, a la hora de intentar salvar la vida de un hijo que
estaba enfermo o en peligro.
Una carga particularmente pesada cae encima de la familia cuando alguien
que pertenece al sistema ha ocasionado activamente la muerte de otro
miembro de la familia, por ejemplo, si un hombre mata su primera esposa
para casarse con la segunda esposa. Un aborto de un embarazo avanzado,
el sistema también lo vive como un asesinato.
En Alemania, a menudo nos encontramos con constelaciones donde los
nietos empiezan a temblar tan pronto como sus abuelos, que vivieron
durante el régimen nazi, son añadidos al sistema constelado. En esos
casos se puede suponer que los abuelos estuvieron implicados a fondo con
la dictadura nazi, por ejemplo como miembros de la SS, y que sus
acciones no pueden ser toleradas por la conciencia familiar, ni
racionalizadas como actos de autodefensa. Muy probablemente cometieron
actos que, incluso vistos bajo los valores morales distorsionados de la
guerra, deben ser considerados asesinatos arbitrarios, cometidos contra
gente totalmente inocente e indefensa.
A veces los hijos de estos
asesinos protegen a sus padres y hay un tabú que oculta la verdadera
función del cargo que ocupaba el padre en el Partido, o en el Ejército.
A menudo la generación de los padres niega los asesinatos que fueron
cometidos directa o indirectamente bajo la dictadura de Hitler, es
decir, los actos de jueces, fiscales, doctores o psiquiatras. Los
nietos, sin embargo, todavía sienten la amenaza de un abuelo que, en su
función de juez o gobernador local, fue responsable de la muerte de
mucha gente inocente. Él sigue siendo temible y causa terror en las
almas de sus descendientes.
Otra fuente de confusión importante en una familia en el contexto nazi
se dio cuando algunas personas traicionaron a parientes judíos y los
entregaron para que murieran en campos de concentración. Sólo revelar la
verdad puede ayudar cuando, por ejemplo, uno de los nietos actúa como si
fuera una de las víctimas del abuelo y desaparece en la oscuridad de una
psicosis, como si también él viviera en un campo de concentración y
estuviera destinado a morir.
Un asesinato que no ha sido resuelto ni castigado por la ley puede, bajo
ciertas circunstancias, conducir a que un miembro posterior de la
familia vuelva a experimentar los sentimientos traumáticos asociados con
este crimen, y en un estado de psicosis repita inconscientemente el
asesinato o acto criminal.
De acuerdo con mi experiencia, los síntomas de manía y paranoia encajan
con dos patrones básicos que son:
· Cuando los síntomas de psicosis se manifiestan como una compulsión
maníaca a actuar, hablar, o tener muchos líos amorosos, esto apunta
normalmente a sentimientos reprimidos de mucho amor en el sistema
familiar.
· Sentimientos paranoides de una ansiedad, culpa y vergüenza tremendas
son probablemente la expresión sintomática de una culpa y
responsabilidad negadas por una muerte o asesinato en el sistema
familiar.
Consecuencias para el trabajo psicoterapéutico
Las explicaciones anteriores dejan claro que el trabajo con psicosis no
puede focalizarse exclusivamente en la fisiología o neurología del
paciente. Los pacientes son solamente los portadores del síntoma. Una
terapia con sentido debe incluir a sus padres y a todos aquéllos que
puedan poner palabras a los hechos confusos y tabús ocurridos en el
sistema familiar. El hecho que no se pueda siempre contar con la
cooperación de los padres queda claro visto el caso descrito
anteriormente. Los padres y parientes pueden, consciente o
inconscientemente, preferir guardar el secreto o seguir negándolo, para
de esta manera no amenazar la frágil estabilidad interior. Las
explicaciones psiquiátricas o médicas y sus tratamientos para la
enfermedad de sus hijos encajan con mayor comodidad con su aspecto
negador.
Sin la cooperación de los padres es mucho más difícil llegar a las
causas profundas de la enfermedad psicótica. Aunque los padres hayan
aprendido para sobrevivir psicológicamente a reprimir completamente lo
que pueda estar causando la psicosis en sus hijos, uno debe intentar
convencerlos para que participen en un proceso terapéutico por el bien
de sus hijos. Merecen admiración esos padres que se enfrentan al riesgo
de una constelación familiar para ayudar a que su hijo psicótico pueda
salirse de su implicación.
Por norma, todos los parientes acuden bajo la influencia de un secreto
familiar. A menudo soportan una gran carga y muestran síntomas de
enfermedades psicosomáticas. Cuando el paciente psicótico mejora, existe
el riesgo de que uno de los parientes asuma el rol de traer a la luz la
confusión, la injusticia, la culpa o la vergüenza del alma familiar. Por
tanto, es importante no tratar solamente al portador del síntoma, sino
también observar todo el sistema familiar. A menudo es el alma del
hijo/a mayor la que lleva consigo las energías disociadas de los
sentimientos confusos en el sistema. Si ocurre que el mayor queda libre
de esta pesada condición porque tal vez él/ella es del sexo opuesto al
que haría falta para que repitiera el trauma original, entonces el
segundo o tercer hijo corre el riesgo de volverse psicótico y llevar en
su alma la carga de la confusión.
Los síntomas psicóticos son la vía que nos reconduce a los hechos
traumáticos y confusos en un sistema familiar. Cuando la seguimos sin
dejarnos distraer por nada superficial, acabamos logrando el objetivo.
Los síntomas psicóticos nos dan una pista sobre los secretos de familia
o tabús, a la vez que los encubren para no ser vistos.
Sin ningún conocimiento previo de los hechos confusos reflejados en la
psicosis, no creo que las constelaciones familiares por sí solas puedan
ayudar a encontrar una resolución.
Sin embargo, pueden actuar como un
desencadenante del progreso en terapia, y por lo tanto, ofrecer una
oportunidad para que acontecimientos secretos salgan a la luz. Pero no
tiene mucho sentido dejar que un paciente haga su constelación cuando el facilitador tiene poco conocimiento de la historia familiar y desconoce
lo que pudo originar la crisis psicótica.
Si en una constelación se hace consciente algo extraño para lo cual no
existe una explicación en el sistema familiar, tenemos que dejarlo ahí y
confiar en que lo que salió a la luz siga trabajando para llegar a una
buena solución en el alma del paciente. A menudo he podido experimentar
que así ocurría. Cualquier especulación sólo hace que aumentar la
confusión.
La visión de la psicosis que aquí se plantea ofrece una explicación
plausible de por qué trastornos mentales severos son tan difíciles de
comprender en tanto que procesos psicológicos significativos. También
demuestra por qué los pacientes no pueden contribuir a desvelar la causa
de su enfermedad y por qué están a merced de su confusión psíquica.
También resulta más fácil comprender por qué los padres a menudo se
enfrentan a un enigma misterioso cuando su hijo, de repente y sin más,
se vuelve inquieto y comienza a desarrollar síntomas psicóticos.
Con este insight sobre las causas reales de los síntomas psicóticos es
más fácil comprender la tendencia de la gente profana, y también de los
profesionales, a suponer que los orígenes de la psicosis está en los
pacientes mismos, o en condiciones evidentes externas como la pubertad o
las drogas, y no en el sistema familiar más amplio.
Algunos médicos o
asistentes psicosociales parecen estar aliados con el tabú y en contra
de la recuperación de la memoria del trauma, o de la revelación de los
secretos de la familia. Los profesionales de la ayuda a menudo son
reticentes a mencionar detalles familiares que puedan suscitar enormes
sentimientos de ansiedad, culpa y vergüenza en sus clientes, así como
una tenaz resistencia.
La dinámica familiar de la psicosis me confronta como psicoterapeuta con
los límites de mi competencia. El sentimiento de estar unido por un
vínculo dentro del sistema familiar es, como mínimo, tan poderoso como
los instintos e impulsos en el individuo tal como los postula la teoría
psicoanalítica. A veces un hijo sacrificará su felicidad y su vida para
que su familia siga existiendo. A veces los padres le sacrificarán en
compensación por su propia culpa. A veces familias enteras optarán por
sacrificarse antes que enfrentarse a la verdad o revelar sus secretos.
En tales casos, debemos retirarnos y aceptar lo que es. Pero a aquéllos
que quieren encontrar una buena solución al pasado amenazador de su
historia familiar, podemos serles de ayuda para finalizar ese proceso
tóxico de confusión.
Referencias y lecturas relacionadas
- Bateson, G. (1999) Steps to Ecology of Mind, Chicago, U.P.
- Bowlby, J. (1979) The Making and Breaking of Affectionate Bonds,
Routledge
- Bradshaw, J. (1995) Family Secrets. What you don't know can hurt you.
Nueva York: Bantam Books
- Breggin, P. (1993) Toxic Psychiatry. Fontana
- Hellinger, B. & Weber, G. & Beaumont, H. (1998). Love's Hidden
Symmetry. Londres: Zeig, Tucker & Theisen.
- Hellinger, B. (2001). Love's Own Truth. Londres: Zeig, Tucker &
Theisen.
- Ruppert, F. (2002). Verwirrte Seelen. Der verborgene Sinn von
Psychosen. Grundzüge einer systemischen Psychotraumatologie. Munich:
Kösel.
Traducción del inglés: Carles Avila
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