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Hong
Kong
Dos
días en Hongkong concluyeron mi viaje a Asia del Este.
Era
un curso de formación atendido unas
350 personas de muchos países del
mundo. En particular de China.
Aquí también he
introducido las Constelaciones
del Espíritu.
No
sólo las he mostrado sino que he dejado que los
participantes sintieran, con intensos ejercicios, los
caminos interiores que en este trabajo llevan a la
actitud necesaria. La palabra espíritu es, en el sentido
en que se la percibe aquí,
el Tao de los chinos.
Por
lo tanto, no les era desconocido sino muy familiar.
La
aplicación les resultó fácil.
En
este sentido yo fui para
ellos como un chino.
Al
final hubo una bonita
sorpresa para mí.
Cada
participante escribió en un papel colorido en forma de
corazón unos buenos deseos. Estos corazones me fueron
entregados en una caja de la misma forma.
Fue
un agradecimiento especial.
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