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Instituto de Constelaciones Familiares

    Brigitte Champetier de Ribes                      

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                             Las fidelidades inconscientes


Obesidad rebelde, por mucha terapia que haya probado.
Una Constelación Familiar revela que gracias a su hambre compulsiva está reparando el hambre que padeció el abuelo (al que no conoció) en un campo de prisioneros. En la Constelación Familiar pudo devolver con amor el hambre a su abuelo y ahora es otra mujer.


Tez pálida, menudo, no ocupa su vida, no tiene interés por nada, no tiene energía, hijo único... En su Constelación Familiar aparece que no se permite vivir para compensar a un olvidado, un excluido: un feto que no llegó a término y del que nunca había oído hablar. Al reconocer la existencia de este hermano primogénito, hacerle un sitio en su corazón, él mismo tomaba su rango y su vida de segundo hermano. Hoy su energía es desbordante.


¿Qué pasa entonces en las Constelación Familiar?


Por una parte esta terapia nos revela la imagen que hemos interiorizado de nuestro clan, así como los desequilibrios inconscientes que unen a cada miembro de la familia (identificación a un antepasado, sustitución, imitación, expiación...). Y por otra parte, permite, si la persona está profundamente dispuesta a cambiar, restituir a cada uno su destino, y muchas veces eliminar el síntoma que no nos pertenecía.


La psicogenealogía nos dice que desde antes de nacer hemos podido tomar unas decisiones inconscientes que van a marcar las grandes orientaciones de nuestras vidas.


Y esto en función de lo que haya pasado en las familias de nuestros padres en el momento de nuestra concepción, del aniversario que celebra o nuestro nacimiento o nuestra concepción (aniversario de la muerte en la guerra del hermano del abuelo, aniversario del ingreso en un hospital psiquiátrico de la primera mujer del bisabuelo, etc), del rango que tenemos entre los hermanos (los primogénitos heredan del destino de otro primogénito, el segundo de otro segundo, etc), etc, etc.


Muchos de nuestros comportamientos y decisiones están ligados a unas fidelidades o deudas inconscientes:


A una bisabuela despreciada por su marido, sucederá una nieta o biznieta compulsivamente agresiva y vengativa hacia su propio marido.


Tras un criminal viene un hijo/nieto/biznieto que se encargará inconscientemente de pagar la culpa dejada por aquel antepasado.


Para solidarizarse inconscientemente con las mujeres de su familia que aguantaron lo indecible durante su éxodo, una mujer armenia llevaba una hernia discal rebelde a todo tratamiento hasta el día de su Constelación.


Murió con la cabeza aplastada, sorprendentemente, todos sus descendientes intentan reparar sin saberlo su tragedia con profesiones que tienen relación con la cabeza: peluquero, sombrerero, cirujano maxilofacial, esteticista.


El abuelo muere joven de cáncer después de haber dilapidado toda la fortuna de su mujer dejándole en la ruina, no se volvió a hablar de él; uno de sus nietos, para que retome su lugar en su familia, sin saber por qué, está en la penuria gane lo que gane.
Sabíamos que heredábamos los dones, aptitudes, enfermedades de nuestros antepasados, ahora sabemos que nuestro ADN transporta también las vivencias emocionales de las generaciones anteriores, transmitiéndonos como dones todas las vivencias emocionales “bien terminadas”, y como frenos, compulsiones de repetición o necesidad de reparación todas las vivencias emocionales “sin cerrar”:rechazo, muerte violenta, sumisión, injusticia, abuso de poder, fracaso, abandono, despojamiento, crimen, deuda sin saldar, etc.


Y nosotros mismos cargamos a las futuras generaciones con nuestras impotencias, envidias, soledad, culpas y demás emociones no resueltas.
¿Qué puede hacer la Constelación?


Vemos, descubrimos lo que nos tiene atado, tomamos conciencia de nuestro deseo interno de vivir en el sufrimiento, de ser víctima, de vivir el destino de otro, de reprimir sin saberlo nuestros éxitos y motivos de alegría.


Luego, el paso siguiente es tener el valor de aceptar simplemente la vida de uno, sin redimir a nadie, sin salvar a nadie, aceptando el precio de sentir la culpabilidad infantil interna - sin someterse a ella - por disfrutar de una vida más fácil que tal o tal familiar, y el alejamiento de las fidelidades inconscientes del grupo familiar, social, cultural, étnico, etc...


Todo ello es la magia de las Constelaciones familiares, terapia que se realiza en grupo, prácticamente en silencio, con el mayor respeto a cada uno, descubriendo y liberando el amor que circula dentro de cada familia, que como la sangre es el alimento fundamental tanto de todo el clan como de cada uno de los miembros de una familia.
Y dentro de esta magia, una persona hace su Constelación Familiar y el resto de su familia empieza a mejorar también.

 

Brigitte Champetier de Ribes, psicóloga

Directora del Instituto de Constelaciones Familiares

Publicado en la Verdemente en 2004

 

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