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Bert Hellinger en Madrid
Bert Hellinger, filósofo y psicoanalista, ha creado su propio método
de psicoterapia fenomenológica y sistémica, dentro del enfoque de
las terapias humanistas breves y del existencialismo: las
Constelaciones familiares.
Vivió la alemania nazi durante su infancia y juventud, pagó el
precio de la guerra, en el frente, luego en un campo de prisioneros
y finalmente con la muerte de su hermano. Desde muy joven vibra con
el respeto a la libertad humana, viviendo a contra corriente para
seguir su propio criterio.
Al acabar la guerra, se hizo sacerdote y estudió Filosofía, Teología
y Pedagogía en la Universidad de Würzburg en Alemania y en
Sudáfrica. Allí está en contacto con la cultura zulú, de la que
recoge la importancia vital del respeto a los mayores. Luego deja el
sacerdocio y se forma al psicoanálisis con Janov (creador de la
terapia del "grito primal"). A partir de entonces participa de la
explosión y creatividad psicoterapéuticas de los años 70 en Estados
Unidos y Europa, bebe de la fuente misma de las nuevas praxis
psicoterapéuticas: las Terapias Breves, Hipnosis Ericksoniana,
Análisis Transaccional, Terapia Gestalt, Programación Neuro
Lingüística y Terapia Familiar Sistémica.
Tiene su propia consulta en la que va experimentando y condensando
su saber hacer. Su elección es decididamente a favor de una terapia
breve, nuclear; la terapia que devuelva a la persona su fuerza y
dignidad.
A
partir de los años 80 desarrolla la psicoterapia de las
Constelaciones familiares.
Esta terapia es la consecuencia práctica de su reflexión filosófica
- él es ante todo un filósofo - y sobre todo consecuencia de su
observación y disciplina fenomenológica. Sus comprensiones y su
libertad de pensamiento le permiten descubrir la riqueza de la
formula de representar al sistema familiar por otras personas,
técnica que estaba ya en uso cuando la empezó a practicar.
Gracias a su percepción fenomenológica, va tomando conciencia de lo
que hay detrás de la realidad aparente, detrás de los conflictos y
del sufrimiento, detrás de la paz y de la felicidad. Trabaja en y
con los campos morfogenéticos, descubriendo las leyes sistémicas del
amor, a las que llama "los órdenes del amor", el papel de la
conciencia moral, la dinámica profunda del movimiento sanador.
Hellinger ha penetrado, con rigor, en el campo del conocimiento, lo
que le permite elaborar una nueva filosofía, una nueva visión
coherente de todos los aspectos de la vida. Entre ellos, una nueva
visión sobre la felicidad, el éxito, el amor. La era renacentista
del Individuo, solo frente a su destino, frente a sus decisiones
individuales y su "cogito ergo sum" ha muerto; está naciendo – desde
principios del siglo XX – la era del Campo, que se llame cuántico,
morfogenético, sistémico, Conciencia familiar o Conciencia del
espíritu.
Su método está en continua evolución. A finales de los 90, gracias a
su observación fenomenológica descubrió el movimiento del alma o
movimiento inherente al campo en busca de su homeostasis, movimiento
que se manifiesta a través del inconsciente, del lenguaje corporal y
de los efectos que tiene en nuestras vidas. En los últimos años,
habla de movimiento del espíritu, de la conexión con una energía en
movimiento, una energía de amor que procede de fuera, de más allá de
lo sistémico y que hace fluir la fuerza sanadora en la Constelación.
Sus observaciones fenomenológicas, por ejemplo sobre la relación
terapéutica y la contra transferencia, aportan mucha luz y eficacia
a la psicoterapia, a la vez que desestabilizan y levantan polémica.
También se le reprocha su capacidad de evolución…
Uno de sus mayores descubrimientos ha sido entender el rol de la
conciencia moral.
Es tan desestabilizador que estuvo varios años observando una y otra
vez la presencia de la buena conciencia detrás de los conflictos y
agresiones, tanto entre individuos como entre grupos y países, antes
de sacar a la luz sus conclusiones. Descubrió que la buena
conciencia es un órgano fisiológico que sirve de cemento social,
evitando las singularidades, separaciones y tomas de autonomía. Uno
tiene mala conciencia cada vez que actúa de forma independiente de
alguien o de un grupo, por lo contrario siente buena conciencia
siempre que refuerza su pertenencia a un vínculo, bien sea de
amistad, amor o solidaridad.
De hecho, observó que usamos la justificación moral "estoy en mi
derecho" "es mi deber" "eso es bueno, lo otro es malo" cada vez que
estamos actuando sin amor con alguien, o sea cada vez que hacemos
daño a alguien…
Su última evolución le lleva a elaborar un nuevo corpus científico
"la Hellinger Sciencia".
Es la ciencia de la organización de la vida humana, fruto de
complejas intrincaciones, solapamientos y fidelidades, siempre
movidas por el amor, resultado de las fuerzas sistémicas del Campo.
Al Campo pertenecemos todos por igual, vivos y muertos, conocidos y
desconocidos. Tal como lo explica la física cuántica, todos estamos
interconectados.
La Hellinger Sciencia descubre y describe los principios sistémicos,
que tienen prioridad sobre el amor, para que fluya el éxito en todos
los campos de la vida.
"La Hellinger Sciencia lleva consigo una dimensión suplementar, la
dimensión espiritual. Ella nos empuja más allá de los conocimientos
directamente comprensibles respecto a los órdenes y desórdenes en
nuestras relaciones. Únicamente a través de aquella dimensión se
puede percibir su sentido universal y los efectos que de ella emanan
en todos los ámbitos de la existencia.
¿Qué es este conocimiento del espíritu y cuales son sus dimensiones?
La observación es la herramienta para descubrirlo y detectar sus
efectos: nada de lo que existe se mueve por sí solo. Todo es movido
por algo que viene de más lejos. Aún si aparentemente algo se mueve
por iniciativa propia, al igual de todo lo que vive, su movimiento
no puede originarse en si mismo. Cada movimiento, tratándose de
todos los seres vivos, se inicia en un movimiento de afuera y sigue
movido por él ininterrumpidamente a lo largo de lo que dure su vida.
Algo más pide un instante de reflexión.
Cada movimiento, sobre todo cada movimiento vivo, es un movimiento
conciente. esto presupone una conciencia presente dentro de aquella
fuerza que lo mueve todo. En otros términos: cada movimiento es un
movimiento intencional. El movimiento se mueve por ser así la
intención de aquella fuerza, obedeciendo al modo como esta fuerza lo
pide.
¿Entonces, qué hay en el origen de todo movimiento?
Un pensar, que lo piensa todo tal como es."
(revista Hellinger marzo 2007)
En ese pensar está el origen de toda sanación.
Y
reconocer las cosas como son y asentir a todo como es permite
sintonizar con ese pensar y su fuerza sanadora.
Las Constelaciones Familiares se han extendido por el mundo entero,
a la vez que Hellinger sigue evolucionando, alcanzando nuevas tomas
de conciencia y constelando de un modo cada vez más estilizado y
potente.
Estuvo en Madrid en el 2003. Hoy en día su agenda le lleva a China,
Siberia, Polonia, Jordania o América Latina. Es un privilegio poder
tenerlo de nuevo entre nosotros.
En sus talleres, el deseo de Hellinger es transmitir sus
conocimientos sobre la herencia familiar, el amor, la felicidad, la
salud y el éxito en los distintos campos de la vida. Su anhelo es
que las "nuevas Constelaciones familiares", basadas en la sintonía
con el movimiento del espíritu y la entrega del terapeuta, extiendan
su ámbito de sanación y crecimiento a todo el mundo.
Asistir a uno de sus talleres permite entrar en su resonancia,
entrar, físicamente, en el movimiento del espíritu.
Madrid, abril 2008
Brigitte Champetier de Ribes, psicóloga
Directora del Instituto de Constelaciones Familiares
Publicado en www.rerumnatura.com
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