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Wolfgang Lenk,
Johannes Schmidt y Brigitte Zawieja
entrevistan
a Bert Hellinger Berlín, junio de
1995 Pregunta: Me gustaría hablar contigo del trasfondo de tu terapia y de qué significa percibir fenomenologicámente. Frecuentemente captas un misterio que lleva a cambios fundamentales, sin que pueda definirse exactamente. ¿Cómo describirías este proceso?
Bert Hellinger: Si te entiendo bien, te refieres a la
descripción del proceso del conocimiento. Lo primero sería que
este proceso no puede comprenderse bajo los conceptos de intuición
Mi proceso del
conocimiento, en cambio, lo defino como percepción. Es algo totalmente
distinto. Percepción significa que me expongo a un contexto determinado, por
ejemplo, mirando qué ocurre cuando las personas se remiten a su conciencia, o
si alegan que actúan a conciencia. Éste es un fenómeno muy polifacético que durante mucho tiempo no logré comprender. Así, pues, durante años simplemente me exponía a ello, con la atención centrada, hasta que, de repente, percibí lo que "conciencia" significaba esencialmente.
La conciencia es un órgano de equilibrio sistémico con cuya ayuda cualquier persona puede percibir inmediatamente si se encuentra en concordancia con el sistema o no; si hace algo que le asegura la pertenencia, o si hace algo que amenaza o anula su pertenencia. Por tanto, se ha mostrado que la buena conciencia no significa más que: "aún puedo formar parte"; y que la mala conciencia significa: "debo temer que ya no puedo formar parte".
Así, pues, de una
gran variedad de fenómenos, de repente se captó lo esencial. Esto es lo que
yo llamo un procedimiento fenomenológico. No tiene nada que ver con imágenes
preconcebidas, ni tampoco con la intención de imponer algo, por ejemplo, una
idea,
Pregunta: Muchos terapeutas familiares sistémicos tienen un concepto de terapia algo diferente. Según su entender, el inventar verdades -ellos dicen historias- desempeña un papel importante, porque creen que es imposible descubrir -entre comillas- una verdad objetiva. El trabajo aquí muestra que la palabra "encontrar" sería, quizás, un concepto más acertado que "inventar"; por ejemplo, cuando vemos que algo simplemente está en cuanto se configura una familia.
Bert Hellinger: En los procesos de conocimiento, en
cuanto se apunta a algo absoluto, ya no funciona. El conocimiento es un
proceso vital, sirve a
Por tanto, existe
una orientación en algo que va más allá de
Pregunta: ¿Qué actúa en tu forma de terapia? ¿Qué cambia en relación al sistema, al individuo, a su enfermedad y su sanación?
Bert Hellinger: Primeramente, quisiera decir qué es lo que yo entiendo por orden, ya que la efectividad resulta de un orden encontrado. Cuando encuentro un orden, el orden acertado -de momento lo diré de esta manera tan categórica- este hecho tiene un efecto sanador o liberador en un sistema.
Un orden es algo predeterminado. Así, por ejemplo, un árbol se desarrolla siguiendo un determinado orden. Está predeterminado para él. No puede salirse de este orden; de lo contrario, ya no sería árbol. De la misma manera, también la persona humana se desarrolla según un orden determinado. Estos órdenes nos vienen dados de antemano.
Sin embargo, algunos dicen que el orden tendría que ser diferente de como lo encuentran, porque ellos desearían algo distinto. Así, se construyen un orden de acuerdo con sus propios deseos, sin tener en cuenta cuál sería el orden predeterminado. El orden predeterminado es algo oculto; no puedo encontrarlo tan fácilmente ni, menos aún, inventarlo.
Para mí, el proceso
de encontrar determinados órdenes se desarrolla de la siguiente manera: me
retiro sobre mí mismo abriendo, al mismo tiempo, mi mirada para aquello que
tengo delante de mí, sin intenciones y sin miedo a las consecuencias. Estando
centrado y atento de esta manera, me encuentro en contacto con algo más
grande. No puedo definirlo. A veces lo llamo alma, o Gran Alma, o algo
misterioso de donde nace
En lo que al orden se refiere, mantengo lo siguiente: el orden se muestra en aquello que por una parte une y, por otra, permite un desarrollo. Ambos elementos tienen que estar presentes. De una familia en la que todos se sienten mal cuando la configuramos, supongo que se encuentra en desorden. Así, busco el orden sanador, el orden que libera. Una vez encontrado este orden, veo que es un orden que une a todos, permitiendo al mismo tiempo el desarrollo ulterior de cada uno.
Estos órdenes pueden ser reconocidos y aplicados en un nivel más bien superficial o en un nivel más profundo. Así, por ejemplo, al encontrarse órdenes que llevan a la enfermedad y órdenes que sanan, la persona puede trabajar con ellos a un nivel relativamente superficial, porque lo sabe. De esta manera, sin embargo, no trabaja partiendo de un conocimiento inmediato del orden, sino de aquello que ha oído de él o que ya antes reconoció; es decir, aplica sus conocimientos. Ésta es una posibilidad de trabajar con el conocimiento de determinados órdenes. De esta manera, sin embargo, mi efectividad será limitada.
En cambio, cuando deseo lograr algo a un nivel profundo, tengo que recogerme mucho más profundamente. Este recogimiento se dirige a un centro vacío. Así estoy en contacto con algo sanador que no puedo explicar. No obstante, se muestra por sus efectos. Comunicando aquello que de esta forma capto, los efectos me permiten comprobar inmediatamente si realmente estuve en contacto o no. Puedo ver, por ejemplo, si mi percepción desencadena un movimiento en el otro o si tan sólo causa curiosidad, u objeciones y preguntas. Por tanto, aquí se distinguen diversos niveles.
Pregunta: Vuelvo a los órdenes. Tengo la impresión de que éste es el punto en que tu trabajo topa con la mayor incomprensión y con el reproche de una actitud supuestamente dogmática. Yo, personalmente, no lo vivo así. Para mí, eres un verdadero empírico, porque procedes de manera fenomenológica. Pero también veo que este trabajo requiere una actitud de tacto y de respeto. También en este seminario me sorprende ver con qué calma y recogimiento mantienes esta actitud. Ya que muchas veces se desarrollan situaciones muy cargadas, hecho que también se plasma en el público. ¿De dónde sacas la fuerza para esta actitud? ¿Cómo te mantienes en este recogimiento y en esta claridad de percepción?
Bert Hellinger: La calma, al igual que la percepción,
proviene del asentimiento al mundo tal como se presenta, es decir, sin la intención
de cambiarlo. En el fondo, ésta es una actitud religiosa, porque se integra
en un todo mayor sin arrogarse la capacidad de saberlo mejor,
Aún hay que tener en
cuenta otro hecho más: el orden no se muestra con claridad, sino que se
presenta de manera diferente en cada momento. En él hay una gran variedad,
una plenitud. Únicamente surge puntualmente. Por tanto, cadaconstelación
familiar
Pregunta: Cuando se da tanto y se toma tanto, ¿cómo es posible guardar los propios límites como persona?
Bert Hellinger: El terapeuta puede hacerlo si en este trabajo pasa a un nivel superior -también podría decirse inferior, no tiene ninguna importancia en este caso. Pero la imagen del nivel superior es más bella. Cuando estoy en una montaña, mirando a mi alrededor, no necesito guardar mis límites. En la plenitud no es necesario poner límites. En cambio, acercándome demasiado a un asunto o cargando con algo ajeno, ya no soy sólo alguien que mira. Entonces es difícil guardar los límites.
Pregunta: Después de haber visto tu trabajo, me pregunto cuántos sentidos tendrás realmente. Y muy especialmente pregunto: ¿Qué puedes encomendarles a otros para ejercitar sus sentidos de una manera similar?
Bert Hellinger: En este trabajo, los órganos sensoriales de todos modos tienen que estar abiertos. Aparte de eso, sin embargo, aún existe una especie de percepción íntegra. La percepción íntegra se hace posible cuando le doy un lugar a todo, sin excluir nada. En una constelación familiar, le doy un lugar en mi corazón a cada uno, también a aquellos que parecen los malos o los perpetradores, o ante los que otros sienten miedo o repugnancia. También a ellos les doy un lugar. De esta manera estoy en contacto con una totalidad -yo lo vivo como una totalidad. Además, siempre veo a una persona como parte de un todo mayor. Cuando trabajo con ella como terapeuta, en el fondo no me dirijo a esta persona como persona, o a su yo, sino que hablo a su alma, allí donde se encuentra unida con algo mas grande. De esta manera se logra mucho más que limitándome a aquello que aparece en un primer plano.
¿Cómo se puede ejercitar? Se ejercita la percepción íntegra. A partir de ahí, todo lo demás resulta con toda facilidad.
Pregunta: Me gustaría volver sobre la pregunta de qué es lo que actúa. Me llama la atención que les exiges mucho a los pacientes, que vas hasta el límite. Y también me he dado cuenta de que interrumpes el trabajo en un punto determinado para que después siga desarrollándose, desplegándose sólo, para que la fuerza actúe. ¿Puedes describir más detalladamente por qué y cómo lo haces?
Bert Hellinger: Sí. Con el paciente, o el cliente,
repaso todo el campo de las consecuencias de su comportamiento,
Cuando el paciente conoce los límites, se le abre la posibilidad de establecer cambios. Sólo así percibe lo que es posible, tanto para mal como para bien, y eso le da fuerza. Con esta fuerza se busca la solución que sea posible, la mejor para todos. A veces, en el límite extremo, la solución significa tener que asentir también al final y al hecho de que no existe ninguna solución más fácil. En la mayoría de los casos, sin embargo, aún es posible encontrar otra solución. Ahora que he ido hasta el límite con el cliente, esta solución puede lograrse con mucha más facilidad que antes. Ahora ve sus posibilidades y sus límites, pudiendo encontrar más fácilmente el camino apropiado para sí mismo.
Pregunta: Quisiera hacer una pregunta en relación al "amor". En el curso de este seminario, también dijiste que cuando se perdía el amor, el sistema caía en desorden, y cuando se reconocía y recuperaba el amor, el sistema podía volver al orden. ¿Qué ocurre en el fondo?
Bert Hellinger: Antes de responder a esta pregunta, quisiera volver sobre el orden. Aquello que nosotros llamamos valores o sentido, es algo que sirve al orden, es decir, a aquello que sirve a la unión y al desarrollo ulterior. Por este motivo, el orden siempre ocupa el primer lugar. Todo lo demás se halla al servicio de este orden. Por tanto, no puedo pretender cambiar el orden a través de los valores, diciendo: "Éste es el valor supremo; por tanto, el orden tiene que amoldarse a este valor." No, al revés: el valor se amolda al orden. También el amor sigue al orden, se halla al servicio del orden.
La más alta expresión del amor es confirmarle al otro la pertenencia al sistema, o, más exactamente, confirmar que tiene el mismo derecho a la pertenencia que yo. Al mismo tiempo, también le exijo que reconozca que yo reclamo el mismo derecho a la pertenencia que él. De esta confirmación mutua se desarrolla un profundo sentimiento de solidaridad. Éste sería el amor que libera.
Debajo, aún actúan
otras formas del amor, por ejemplo, el amor de vinculación. Gracias a este
amor que nace del vínculo, un niño, que aún no comprende la magnitud y la
envergadura del destino, se aferra a su madre o a su padre con el deseo de
estar a su lado a toda costa, aunque ya hayan muerto. Así, se desarrolla la
dinámica de: "Te sigo a la muerte." Sin embargo, se trata de una
dinámica fatal para el sistema, ya que, cuando uno se marcha, también otro se
va, en vez de quedarse al menos él. Ahora bien, en cuanto el hijo
Pregunta: Vuelvo a preguntar por la efectividad de
tu trabajo. Últimamente está cobrando una gran presencia pública, también
podría decirse: se encuentra expuesto a la luz implacable de la profesión
psicoterapéutica. Cuanto más interés suscita, tanto más grande es también la
necesidad de evaluar aquello que haces. Llevando conversaciones con
compañeros, una y otra vez surgen dudas y preguntas acerca
Bert Hellinger: Considero legítima esta necesidad de
querer ver qué efectos tiene este trabajo. Por otra parte, también es verdad
que la persona que quiera valorar este trabajo tiene que haberlo hecho
personalmente. Quien lo hace personalmente, ya durante el trabajo recibe un
feedback que le permite sopesar qué es lo que ayuda o no ayuda. La respuesta
más importante se recibe durante el trabajo mismo con
Pregunta: ¿Qué papel desempeñan para ti la humildad y los gestos humildes, o determinados gestos y posturas, y cómo los encontraste? Ya que es obvio que los diversos gestos de humildad también se conocen en las religiones; por ejemplo, el arrodillarse o el inclinarse hasta el suelo.
Bert Hellinger: He deducido estos gestos de procesos
concretos, sin ninguna relación con determinadas religiones. Lo primero que
deduje fue que una ligera inclinación de la cabeza hacia delante permite que
la energía suba por la espalda hacia delante, es decir, que la postura de
mirar hacia arriba obstaculiza el flujo de
Cuando alguien realiza este gesto delante de sus padres, inclinándose aún más profundamente, realza el orden original, es decir, que los padres son grandes y él, pequeño. La reverencia más profunda va hasta el suelo, y la frase que la acompaña es: "Te doy la honra." Esta reverencia tan profunda, por regla general se realiza ante el padre y la madre, quizás aún ante los abuelos, pero raras veces ante alguien más. Es la humildad más radical. Lo curioso es que, una vez la persona se ha expuesto a ella, puede ponerse al lado de sus padres, a un mismo nivel, sin arrogancia.
Traducción:
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