La nueva libertad
Frankfurt, Octubre 2010
(Primera parte)
Voy a contaros una historia que se llama: Jugadores.
Está uno frente al otro como jugadores y luego se sienta uno frente al otro y juegan en el mismo tablero el mismo juego real, con la ayuda de muchas figuras. Para este juego los dos sacrifican varias figuritas y, muy entretenidos, se agarran uno al otro hasta que este movimiento termine. Cuando no se puede más, la partida termina. Luego cambian de lado y de colores y comienza el mismo juego. Otra vez otra partida.
¿Os suena esto? Sin embargo él que juega mucho tiempo y muchas veces gana y muchas veces pierde, ese es él que en ambos lados será maestro. ¿Sorprendente, no? ¿Estáis de acuerdo con esto? Entonces vamos a facilitarles esto.
¿Queréis que cuente alguna otra historia?
Una historia terapéutica. Es decir, al principio parece que es terapéutica pero en el fondo hay una sorpresa. ¿Entonces os la cuento?
En el país de Aram, ahí donde hoy está Siria, vivía hace mucho tiempo un hombre que era muy fiel a su rey y lo quería. Y para él ganó en muchas luchas importantes. Sin embargo ese hombre no estaba bien. No podía relacionarse con nadie, ni siquiera con su propia mujer, porque vivía en la frontera.
Oyó que los esclavos decían que en su patria había un hombre que sabía cómo sanar sus enfermedades. Entonces se puso en camino con sus subordinados, cogió diez monedas de plata-una riqueza enorme, seis piezas de oro y además una carta de su rey. Después de una marcha larga, atravesando largos caminos por fin llegó a casa del sanador.
Estaba ahí con toda su gente, toda su riqueza y con carta de su rey en la mano y estaba esperando, como vosotros aquí ahora. Pero nadie lo vio. Entonces se puso un poco nervioso. Y se ponía furioso en silencio. Entonces se abrió la puerta y salió un sirviente y dijo: Mi señor te dice que te laves en el Jordán, entonces estarás sanado. Eso sería una terapia corta y con ayuda pero para él no era suficiente. Y dijo: “¿Ese es un sanador? Quizá él mismo debería venir a verme. Debería tocar con su mano cada sitio dolorido de mi cuerpo y llamar a su Dios, entonces quizá me ayudaría”. Lleno de furia se dio la vuelta y cogió el camino de vuelta. Éste fue el final de su terapia.
(Al cliente sentado al lado) ¿Tú también experimentaste esas cosas?
Esta historia está en la biblia pero yo la cambié un poco. Porque todo eso es sólo un cuento, entonces tiene un final feliz. Cuando estuvo de vuelta a casa, por la noche se acercaron a el sus criados y empezaron a hablar con él tranquilamente. Dijeron: “Querido papá, si ese sanador te hubiera exigido algo muy grande, por ejemplo que te metieras en un barco y navegaras hacia los países lejanos y te sometieras a los dioses extraños, durante años estarías leyendo sólo tus propios pensamientos. Perderías toda tu riqueza en esto. Y sabemos que sin duda lo harías pero él te exigía algo muy normal”. Entonces se dejó convencer.
Deprimido se fue al Jordán. Contra su propia voluntad se metió en el agua, se lavó en ella y pasó un milagro. Cuando volvió a casa, su mujer quería saber cómo estaba. Y dijo: “eh, otra vez estoy bien y aparte de esto, no pasó nada”.
(Hellinger se ríe. Al cliente): ¿También lo conoces de tu práctica? (El hombre asiente y se ríe también.)
Hellinger: Cuanta gente se quejaba: él debería haber hecho una constelación conmigo pero sólo charlaba y contaba historietas. Luego se enfurecen.
Ok.
Yo tengo todavía suficientes historias que contar. ¿Debo contar otra? Eso así para entretenerse y no cuesta nada y sin embargo ayuda.
Otra historia.
Esta es la primera que escribí cuando comenzaba escribir historias y contarlas. Se llama: Felicidad de doble cara.
Tenemos que tener la felicidad, pero ¿qué felicidad? No toda felicidad es sanadora.
Entonces, ¿puedo seguir hablando? ¿Podéis todavía escucharlo?
Entonces, en los tiempos lejanos cuando los dioses eran muy cercanos para la gente, en un país pequeño había dos con el mismo nombre “Orfeo”. Cuando se ponía a tocar y cantar la naturaleza alrededor de él estaba como embrujada. Los arboles altos se inclinaban hacia él. Los animales salvajes se acostaban suavemente a sus pies y nada podía oponerse a sus cantos. Porque era tan grande, encontró a la mujer más bella y luego las cosas le fueron yendo cada vez peor.
Durante la boda la bella Eurídice murió. Y la copa llena levantada por él se rompió. Para el gran Orfeo la muerte no era el final. Gracias a sus grandes habilidades encontró la entrada al mundo subterráneo, bajó al reino de la sombra y se presentó vivo ante la silla del dios de los muertos y lo tocó. Lo tocó con su canción. La muerte liberó a Eurídice pero con una condición. Pero Orfeo era tan feliz que todas sus habilidades se apartaron de él. Se volvió a casa. Detrás de sus pasos escuchaba los pasos de su querida mujer. Sanos y enteros pasaron a través del olvido y empezaron a subir hacia la luz.
Luego Orfeo oyó un grito, dio la vuelta y vio sombras de la noche y se encontró solo. Y del dolor que sentía se puso a cantar una canción de despedida. “Ah, la perdí. Toda la felicidad ahí.”
Volvió a la luz solo, sin embargo la vida se volvió extraña para él entre los muertos. Tan grande era su infelicidad, la buscaba en vano. Pero todo el mundo conoce esta historia.
¿Quieren que siga?
El otro Orfeo era pequeño. Éste sólo era un cantante normal y corriente. Actuaba en las fiestas pequeñas, tocaba para los pequeños y él mismo lo disfrutaba. Y, porque de su arte no podía mantenerse, aprendió otro oficio normal. Se casó con una mujer normal, tenía hijos normales y de vez en cuando pecaba. Murió de viejo y empapado de vida. Pero nadie lo conoce. Excepto yo.
Voy a decir algo acerca de una frase decisiva de esta historia y en este curso también va a aparecer. La frase es: La vida entre los muertos se hizo lejana para él. ¿Y para cuantos de nosotros la vida es extraña entre los muertos? Entonces es mejor que me conecte con ese pequeño Orfeo.
Y ahora voy a empezar con el curso. Cada uno de nosotros tiene su protección particular, protegido por otra fuerza que dirige su destino y se junta aquí con ustedes cuando trabajan aquí. Entonces vosotros podréis sentiros a salvo y seguros y yo también.
Ahora estoy de pie y soy otro Bert Hellinger.
El que conocéis de años anteriores yo ya no lo conozco. Ahora me muevo en otro campo y ahora voy a explicar qué significa esto. Antes venía mucha gente a este tipo de cursos porque querían solucionar algo para ellos mismos y sus expectativas estaban enfocadas en mí, como en aquel que puede ayudarles. Y estas expectativas que dirigían hacia mí hicieron que me puse enfermo.
¿Por qué? Porque me entrometía en su destino.
Y experimenté conmigo mismo qué peligroso puede ser este ayudar.
Esas fuerzas mayores, que actúan a través de mí y en el mismo grado actúan en cada uno de vosotros, no soportan cuando ocupamos su sitio. Y sin embargo nos parecía que hacíamos algo bueno.
Desde el mismo principio de las Constelaciones Familiares podíamos ver que los representantes se sienten como la persona que están representando. Es increíble que algo así pueda ocurrir. Y luego lo seguimos y lo llamamos “método terapéutico”. ¿Puede haber algo más loco?
Aquí, desde el mismo principio, se manifestaba totalmente otra fuerza en el que quería ayudar y también en los representantes. Esa fuerza les tomaba al servicio. Y luego los empujábamos, a los representantes, para allá y para acá como si esto iba a ayudar en algo. Como si tuviéramos permiso de entrometernos. Y los que guiaban una constelación, yo aquí también me incluyo, decían: “Dime, ¿Cuál es tu problema?, ¿qué traes?” Y alguien lo decía y nosotros lo tomábamos en serio y decíamos: “Venga, lo constelamos”. Pero esas fuerzas querían lo bueno para nosotros. Esas constelaciones familiares terminaron. Se hace cada vez más peligroso cuando todavía intentamos hacerlo de esta manera y vemos también el resultado de constelaciones familiares de este tipo.
Lo digo abiertamente y no voy a proteger a nadie. Estas constelaciones familiares se terminaron.
¿Qué ocupa ahora su sitio?
¿Podéis todavía escucharme? ¿Es interesante?
Entonces, simplemente yo tomo en serio que cada representante está guiado por algo diferente. Y que yo estoy guiado por algo totalmente diferente y que sólo puedo avanzar en la medida en qué experimento igual que aquel que está guiado. Y cuando eso se termina, yo también termino. Acabo.
Este nuevo modo de Constelaciones Familiares le llamo “seguir el espíritu”. Nunca lo hemos pensado de esta manera. No hemos reflexionado que los representantes no son ellos mismos sino que les toma otra fuerza y ella les dirige. Y, cuando un representante quiere escapar de ello porque tiene algún objetivo suyo, se derrumba todo. El representante que se comporta como si tuviera que ayudar tiene que ser cambiado por otro inmediatamente. Porque si no, nada puede funcionar. Y lo mismo se aplica a mí. Cuando trabajo soy un intermediario y algo diferente me toma al servicio y me disciplina. Entonces tiene lugar algo totalmente diferente de lo que una persona pueda imaginar o desear. También esta persona está tomada al servicio y disciplinada.
Bueno, ahora es tiempo para que observemos cómo funciona esto. Esta manera de actuar es imprescindible para el éxito. Aquí no puede no salir nada porque todo está en sintonía con una fuerza mayor. ¿Estáis preparados para esto?
Bien. Este curso se llama: Los órdenes del éxito en la vida personal y profesional. Y, sobre todo, de esto se trata. Simplemente voy a empezar con alguien y no voy a elegir yo. Que levante la mano quien quiere trabajar conmigo.
(Una mujer)
Hellinger: Como lo podéis observar, no la miro. Eso desviaría mi atención de la sintonía con otro movimiento. Pero estoy en sintonía con ella. Tanto con ella como con su madre y con su destino. Ahora voy a esperar hasta que interiormente me sienta movido por algo, por una fuerza diferente. Y me entrego totalmente a esta fuerza.
Hellinger al público: ¿Y cómo os sentís con esto? No sé nada y a pesar de todo, todo. Imaginad que uno de vosotros se acerca a ella y empieza a hacerle preguntas. ¿Podéis imaginar mayor usurpación? ¡Cuánto le quitan con esta intromisión en ese movimiento interior del espíritu!
Voy a decir algo acerca de la religión. ¿Me está permitido decir algo así? Cada religión es una intromisión parecida en el movimiento divino. Cada una.
Meditación
Imaginemos a alguien de quien esperábamos ayuda y en quien depositamos nuestra confianza. ¿Qué pasaba en nuestra alma en aquel momento? ¿Y qué pasaba en nuestro cuerpo? ¿Nos volvimos más fuertes o más débiles? ¿Nos encontrábamos tranquilos y centrados o nos poníamos nerviosos? ¿Estábamos todavía en la tierra o habíamos perdido nuestra conexión con ella? ¿Éramos otra vez como niños o nos encontramos en la plenitud de nuestras fuerzas de estar en el adulto? ¿Teníamos valentía de apartarnos de nuestros deseos y expectativas? ¿Qué temores surgieron de repente en nosotros? ¿Teníamos miedo a la muerte?
Y luego interiormente considerábamos, ¿qué camino conduce a la muerte? ¿Y lejos de la vida era ese el camino que queríamos tomar? ¿U otro que requiere todas nuestras fuerzas? ¿En cuál camino me quedo? ¿Y en qué camino estamos sin fuerzas y pequeños?
Os doy un ejemplo para que lo sintáis más. Doy el ejemplo de una madre que espera un bebé. ¿Cómo consigue la conexión con el niño que está dentro de ella cuando está con ese niño en sintonía? A través del asentimiento a todo lo que la espera tal como es en su embarazo y sobre todo durante el nacimiento. ¿Cómo se hace duradera esta conexión? cuando se profundiza y acepta sus límites.
Ahora lo podemos aplicar a nosotros mismos e imaginarnos que tratamos nuestra vida con cuidado. ¿Cuándo estaremos en sintonía? ¿En pleno riesgo? ¿Y cuando esta conexión está rota?
(Al público) ¿Cómo os sentís con esto? ¿Notáis este cambio interior que está exigido aquí de nosotros? Lo vamos a aplicar ahora en las Constelaciones Familiares. Cuando alguien dice: hazme una constelación, ¿dónde está de pie? ¿Dónde está su fuerza? ¿Y qué pasa con el que dirige la constelación?
Voy a dar ejemplos concretos.
Sophie y yo teníamos un curso en Roma. Estaba ahí una mujer que tenía dos hijos que nacieron por cesárea. Ella misma vino a este mundo por cesárea. Lo constelamos. Sophie abrazó a aquella mujer para ayudarle a vivir su propio nacimiento. Eso suele pasar con frecuencia en Constelaciones Familiares. Los que conocen las Constelaciones Familiares lo saben. Lo hago yo, lo hace Sophie, los demás también lo hacen si tienen fuerza para esto. Luego lo interrumpimos y lo retomamos más tarde.
¿Qué ocurrió ahí? El niño que nació por cesárea y su madre. Que pérdida fue aquella en muchos sentidos. Lo vivenciamos en muchos niveles junto con los participantes. Y luego lo emitimos por el DVD: “Trauma por cesárea. Resultados y soluciones”.
Nos enteramos entonces de muchas cosas. Por ejemplo en Florida no se permite a ningún niño nacer de forma natural. Solamente por cesárea. Las mujeres que quieren hacerlo de otra manera tienen que abandonar el estado. Detrás de esto se esconde el miedo de los médicos al juzgado si durante el parto hay algo que no va bien. En la cesárea no ocurre esto.
En otro curso una mujer dijo: yo nunca haría un test prenatal (es un tipo de test que se hace para averiguar si el niño va a tener alguna discapacidad).Yo asiento a este niño tal como es.
Algunas constelaciones son un poco como un test prenatal. O cuando unas personas no miran a los ojos a su destino y la constelación recuerda una cesárea.
¿Estáis notando que ya es tiempo de enfrentarse a la realidad? ¿Y emprender otro camino?
Y ahora hacemos media hora de pausa.
Voy a seguir. ¿Tenéis alguna pregunta?
(Una mujer se levanta) Hellinger: Piensa bien tu pregunta porque hay que merecerse mi respuesta. No doy respuestas a las preguntas que no llevan a ningún lado. Basta con una frase para hacer la pregunta.
(La misma mujer quiere coger el micrófono, Hellinger no la deja)
Hellinger: Yo voy a llevar el control. (Sonríe)
Mujer: He entendido bien referente a lo que has dicho sobre la cesárea que ¿tengo que renunciar a mi constelación familiar?
Hellinger: Mi pregunta es, ¿tengo que responder o ella misma se dio la respuesta?
Mujer: No estoy segura.
Hellinger: Está claro que tú ya sabes y no está permitido decir nada más acerca de esto. Ok. Era una pregunta importante. Gracias a ella hemos aprendido. Gracias.
(Al público) los pacientes de este tipo son buenos para psicoterapeutas. Los psicólogos ganan mucho dinero gracias a ellos. ¿Alguien más quiere preguntar? (Se ríe)
Otra mujer: ¿Qué era peligroso en las anteriores constelaciones familiares?
Hellinger: La usurpación. OK.