Brigitte Champetier de Ribes / El grupo de pertenencia

El grupo de pertenencia

Dos personas. Si estás sola o solo, irás alternativamente en los dos papeles y sólo hablarás cuando te representes a ti misma.

A menudo hemos sanado asuntos importantes de nuestra vida y sin embargo no observamos cambio. Una fidelidad al pasado nos retiene, más o menos conscientemente.

Por ejemplo, hemos tenido una relación muy cercana con los hermanos y ahora no nos atrevemos a decepcionarles con nuestra nueva autonomía. O bien con la madre o el padre, o con un grupo de amigos, o un grupo de reflexión, o un grupo profesional, o si somos mujer la solidaridad con las mujeres feministas, o si somos hombre la solidaridad con los hombres “x”…, o una antigua pareja, etc.

Por mucho que nos empeñemos, no conseguimos cambiar de hábito, nuestro hijo no duerme o no come, etc… Sin saberlo es nuestra fidelidad a un grupo de pertenencia, aunque no sepamos de quién o quienes se traten, que nos impide plantear la solución que realmente resolvería el asunto.

Sanarnos es hacernos más autónomo, mas independientes. Para ello hay que poder soportar la culpabilidad que nos da el cambiar y ser distintos de ciertas personas.

En este trabajo vamos a ver que no nos atrevemos a tomar nuestra autonomía, hasta que ese grupo de pertenencia nos lo permita. Pero ese grupo nos dará su aprobación únicamente cuando le agradezcamos todo lo que nos dio.

La persona dice al otro “tú eres ese grupo de pertenencia que no me atrevo a soltar y yo soy yo con mi problema”.

No es necesario identificar al grupo de pertenencia al principio. De todos modos, al representarlo la persona recibirá información. Ese grupo lo mismo puede representar a una persona que a 200.

Las frases que la persona puede decir son:

  • Gracias por todo lo que me has dado.
  • Tú has sido muy importante para mí.
  • Contigo he crecido mucho y por eso ahora me voy hacia algo nuevo.
  • Conservo para ti un cariño especial.

Se hace el ejercicio hasta que haya una sanación en la relación entre los dos, y que la persona se sienta libre para ir a la vida.