Brigitte Champetier de Ribes / Ayudar a un muerto a terminar de morir

Ayudar a un muerto a terminar de morir

Para hacer uno solo o entre dos.

Este ejercicio se puede hacer de vez en cuando, sin propósito previo, poniéndose a disposición del campo, para ayudar a un muerto a terminar de morir, aceptando que no sabemos de quién se trata ni a qué sistema familiar pertenece.

También es muy útil hacer este ejercicio cuando nos sentimos peor.

Te representas a ti misma, sabiendo que enfrente de ti, a varios metros, hay un muerto que no está bien.

Te irás poniendo alternativamente en ti y en ese muerto.

En ti, lo primero es perder el miedo y sentir un profundo respeto por ese muerto. Miras al muerto a los ojos, hasta poder decirle “te tomo en mi corazón” e inclinar la cabeza ante él.

Luego le dices “haré todo lo que necesites”.

Te das cuenta que el muerto necesita tu amor, tu mirada, tu contacto. Necesita que le toques con la mano, que le abraces, que le ayudes a tumbarse y a cerrar los ojos.

Lo que importa es nunca forzar al muerto, nunca tener prisa.

De vez en cuando te pones en el muerto para saber si le llega lo que sientes (si no le llega es que no lo has hecho con sinceridad), o para saber lo que necesita de ti.

A veces necesitará que le digas “estás muerto. Todo ha terminado para ti. El dolor, el miedo, la culpa, la crueldad, todo ha terminado. Ya puedes descansar en paz.”

Y cuando haya cerrado los ojos, dejas de mirarle, te conectas con algo más grande, luego te levantas y te vas a la vida.

Seguir llorando al muerto, seguir abrazándole cuando él ya está en paz, es una intromisión.